-Sí.
-¿El del blog “Momentos críticos y circunspectos basados en una realidad apenas perceptible e incomprendida pero aceptada porque, esto es lo que hay”?
-El mismo.
-Yo soy “Mandrágora”, la de “Pajaritos en el aire”.
-¡Ah!
-¡Chamo! Me gusta tu blog.
-A mi también.
-Y lo que escribes.
-Sí.
-Cómo lo haces.
-Qué
-Escribir. Todos esos temas tan interesantes y la manera de abordarlos, además de la retórica. Y eso del mensaje oculto; me parece que siempre dejas colar algo, hay un no sé qué, un alerta, un aviso, un “¡Hey, vamos, reaccionen!”
-Ajá.
-Reunida con un grupo de amigos, conversamos acerca de tu blog, tu trabajo, tus escritos, y llegamos a la conclusión de que eres, algo así como una mezcla entre Saramago, Vargas Llosa y Bradbury. Claro, éste último por lo de la ficción, tú sabes...
-¡...!
-Y cuéntame, ¿qué estás leyendo actualmente?
-La lista.
-De Schindler
-No, la de precios, ¿quieres un café?
-Jajajaja... Eres un “diablillo”. Se lo he dicho a mis amigos, que eres una mezcla entre Groucho Marx, Jerry Seinfeld y Laureano Márquez.
-¡...!
-Sí, si quiero un café. Y, a ver, ¿qué tipos de textos te gusta escribir?
-Pequeños...
-Relatos cortos...
-No, digo, que voy a pedir los cafés, pequeños.
-Ah, sí, esta bien. A mi me fascina Chomsky.
-¡Mierda!
-Pero si es tremendo autor.
-No, disculpa, es que me quemé con el café.
-¡Ah! ¿Haz leído a Chomsky?
-No, pero tengo un muñeco de Krusty.
-Jejé, no paras de hacer bromas, qué cómico.
-¡...!
-¿Cómo hago para obtener tu MSN?
-Menéalo.
-¡QUÉ!
-El café, ya le puse azúcar.
-¡Ah! Permíteme dos preguntitas más y espero no pecar de impertinente con alguna de ellas, ¿cuál es tu verdadero nombre? Y segundo, tu autor preferido.
-Sí...
-¿Y, entonces?
-Jaime.
-Bayly o Ballestas.
-González.
-No lo conozco.
-Mucho gusto.
-Ah, eres tú. Jaime González, okey.
-Y ¿Quién te gusta más?
-Eva.
-Feld o Forest.
-Longoria.
-Chamo, qué terrible eres. Hablemos de inspiración, de dónde te viene.
-De chiripas.
-¿Cómo?
-El piso. Está lleno de chiripas.
-¡Ay, qué asco! Mejor nos movemos de acá. Qué horror, menos mal que te diste cuenta.
-Sí.
-Pero no te me vas a escapar. Dime, qué te hace escribir.
-El café.
-¡Bárbaro! ¿La cafeína?
-No, digo, que dejaste el café en la mesa.
-Jajaja... Ya me lo había tomado, tranquilo. Pero mira vale, tú sí que eres reservado, o ¿tendré que decir reticente? Es que no sueltas prenda. Imagino que es por tu gran humildad. Imagínate, yo pretendía que habláramos, no sé, de García Márquez, de Cortazar, tú sabes, lo de siempre; pero quizás prefieras a Chéjov, Onetti. Quizás estoy queriendo ir muy lejos, más allá de mis posibilidades intelectuales. A lo mejor comienzas con tu disertación y yo termino no entendiendo nada. Disculpa, pero honestamente, no creo estar a tu altura.
-Sí.
-No, no trates de ser condescendiente conmigo. ¡Mira!, mejor hagamos algo, déjame terminar de “comerme” la biblioteca de mi casa, sólo he leído 248 títulos, me faltan unos 39, más o menos. Cuando me sienta preparada, hablamos, ¿te parece?.
-Sí.
-Chao, un beso y de verdad, gracias por tu tiempo. Espero no haberte hecho perder mucho...
-Sí, digo, no.
-Hasta pronto.
-Sí.
RIIIIIINNNNGGGG
-Aló.
-Aló, ¿”Supercalifragi”?
-Sí.
-Es “Transformers” el de “Gadgets y sexo”. Tengo el último número de “Urbe bikini” y una versión Beta del “Príncipe de Persia”.
-Sí.
-¿Qué prefieres?
-Sí.
-Sabía que te gustarían. Te espero en el cafetín de la esquina, así nos conocemos personalmente.
-Sí.
-En media hora, ¿Okey?.
-Sí.








