
"La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando" Pablo Picasso
viernes, noviembre 07, 2008
martes, septiembre 30, 2008
KAYLA

Pasas la lengua por tus labios y el hombre del otro extremo siente un pequeño espasmo entre sus piernas. “Dos vodkas más, y me le acerco”, piensa él, mientras tu tratas de dilucidar, “qué carajo hago yo aquí”.
La noche transcurre, ya fueron cinco shots y tres cervezas, así que pides otra ronda porque mejor seguimos con los números pares. Ahora miras al frente, y alrededor; quienes están, no te merecen. No, esas caderas y esos colmillos, no son para cualquier sabandija. No vas a compartir la ausencia de ropa interior con ningún mequetrefe. ¿Más cerveza?, no, sólo tequila.
El hombre se levanta, por fin se levanta y camina en dirección hacia ti, pero cuando ya está cerca, decide proseguir hasta el baño, no sin antes percatarse de tu olor. “Aaah, conozco ese olor, es fuerte, salvaje, animal. Es ella, sí es ella...”
Entra al baño, abre su bragueta, el erecto entusiasmo dificulta la micción. Se pasa la mano por la cabeza y luego golpea la pared. “Sabía que no debía venir. Es ella...”. Comienza a temblar y casi cae de rodillas. Su pulso se acelera y vienen a su mente imágenes de bosques, luna llena, dientes, colmillos. Huele a carne fresca, a sangre, a jauría. Trata de reponerse, se incorpora, acomoda su ropa, seca el sudor de la frente y el cuello, lava su cara, se seca y sale del baño. Vuelve a pasar cerca de ti y se detiene, el aroma lo perturba. Regresa a su puesto y pide otro vodka.
Tus mejillas están calientes y las piernas piden movimiento, el vestido parece haberse encogido de repente, porque ahora muestras más los senos. Ya son muchos los que miran, desean. Más de un cuello a tu disposición, sangre para acompañar el tequila.
Altiva, coqueta. Ahora sonríes, lograste llamar la atención, pero no estás conforme. Buscas otra cosa. Quieres salir, huir, correr. Hay cadenas invisibles, no se ven, sólo se sienten. ¡Maldita sea!
“Dos vodkas más, y le hablo”, ya fueron ocho. Diriges la mirada hacia el otro extremo de la barra, y el hombre tiembla, aprieta los puños y se muerde los labios. Sale sangre, y tú la hueles. Te levantas, y caminas siguiendo tu nariz. Ya lo ubicas, llegas y miras a todos lados, un trago de vodka a medio terminar y una silla vacía. “Estuvo aquí, sé que estuvo aquí...”
A media cuadra de allí, un pañuelo con manchas de sangre cae al suelo. Transformación interrumpida. El hombre huye, tenía que hacerlo, si no, sucumbiría. Igual que otrora.
Aquella oportunidad, la primera noche, juró que sería la última. No se volvería a unir a la jauría. No volvería a cazar junto a ti. Sabía que terminarían con el olor a sangre fresca en el hocico, revolcándose en la hierba, lamiéndose, mordisqueándose, fornicando. Maldita y divina noche, causante de desvaríos y sueños profanos. “Kayla, mi amada y prohibida Kayla...”
viernes, septiembre 19, 2008
miércoles, septiembre 10, 2008
Qué cosa tan odiosa es un ¡NO!
-Qué cosa tan odiosa es un “NO”; el que se recibe, y a veces el que se profiere también. El último sirve de mucho pero, el primero, ese es el que cuesta tragar. A nadie le gusta recibir un “NO” por respuesta, eso da dolor en los callos, y en las encías. Un “NO” te hace sentir como si fueses la mosca en la telaraña, sin posibilidades y hundido en la impotencia. Un “NO” te quita las ganas, el entusiasmo. Frases como por ejemplo: “no puedes”, “no tienes”, “no vas”, “no hay”, “no quiero” o, “no tengo ganas”, son lo peor que puede existir; vuelvo y repito, es peor cuando somos sus receptores, y tengo que aclarar porque siempre me hacen lo mismo, se ponen a pensar en papas fritas y refresco y terminan desconcentrándose, luego se ponen como cualquier oposicionista de esos que le dicen “NO” a cualquier inocuo e indefenso paquetito de leyes que se encuentran por ahí. Bien, una vez aclarado el punto, sigamos con la idea. Estábamos con el cuento del fulano “NO” y les decía que se trata de algo verdaderamente repugnante pero, también pasa que a veces para uno decir “NO”, resulta igualmente incomodo. Tratemos de graficar esto para ver si nos entendemos. Utilicen su imaginación –que para algo la tienen, coño-, y pónganse en la situación de un padre frente a su hijo adolescente (un poco tortuga, medio mutante pero para nada Ninja). El chico le pide permiso al padre para salir a jugar con unos amigos, y éste le responde que no, que no puede salir; hasta aquí, nada fuera de lo común, corriente y cotidiano. Ahora, hagamos lo siguiente, ampliemos un poco el panorama (no tanto que después no cabe) y con una visión más profunda, revisemos las causas de ese “NO”; acontece que la zona en donde reside la familia, no es para nada segura (¿y en estos tiempos hay zonas seguras?), los “amigos”, no andan en muy buenos pasos y, la hora no es la más idónea para salir a jugar digamos que baloncesto de playa (porque no hay playa, ni sol, ni luz, ni nada…). Desde este punto de vista, está más que justificada la respuesta del padre, y por supuesto, el “arrecherón” del joven hijo pero, pónganse en la posición del padre; ese carajo seguramente desea que el párvulo se vaya para la calle y disfrute, y se divierta, y lo deje en paz a él que por fin podrá usar la computadora, así que la situación no es fácil para ninguno de los dos; pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio… Pensemos en una muchacha, linda y joven (empeoran las cosas), ella quiere salir a bailar y quien la va a buscar es un manganzón diez años mayor que ella, con mujer e hijos pero bueno “el tipo no se enrolla y su mujer tampoco” dice la muchacha; para colmo el tipo anda en moto, y hasta malhablado es el carrizo ése. Allí hay una estrategia muy buena que es la de buscar a la madre y decirle, “¿y tú permites que esa muchacha salga a esta hora?, ¡qué falta de autoridad, Dios santo!”. La madre sale enseguida y le vomita un “NO” a la niña y ésta, coge el mismo “arrecherón” que el hermano al que no dejaron salir a jugar baloncesto de playa. Nuevamente, el humor le cambiará a más de uno, porque seguramente la orgullosa madre querría que su discípula saliera a demostrarle al mundo lo que aprendió de ella, y el padre se deberá sentir como Judas Iscariote pero -y aquí otro “pero” que la verdad ya me está resultando bastante antipático también-, todo pareciera indicar que las condiciones como que no eran las que uno espera para esa personita a quien padre y madre consideran “su tesorito adorado”. Queridos hermanos; revisando y ahondando un poco en las situaciones y roles en los que nos coloca la vida, me encuentro con que existe algo que bien pudiera competir en despreciabilidad contra nuestro asqueroso “NO”; se trata, ni más, ni menos… de un “SÍ” del cual poco tiempo después tendríamos que arrepentirnos. Así es, ¿cuál es menos malo?, no lo sé, o sí. Cosa mala es el inútil arrepentimiento. “El peor de los arrepentimientos es el de aquello que nunca hiciste”, dice un viejo y hasta donde sé, anónimo adagio. Es por ello que a veces se hace tan necesario un repelente “NO”. Muchachos, muchachas, cuando papi o mami le digan que “NO”, piensen un poquito y entiendan que no es un “NO” porque “SÍ” y punto, y además, que esa negativa muchas veces se le hace más difícil a quien la regurgita que a quien la acoge. Claro, existen personas a las que indefectiblemente, siempre hay que tenerle preparado un gran “NO”, pero eso es porque inventan demasiado, y son más peligrosos que un zorrillo dentro de un ascensor.
-¿Han entendido algo, pequeños saltamontes?
- NOOOOOOOOOOO
-Qué cosa tan odiosa es un “NO”…
lunes, septiembre 08, 2008
martes, septiembre 02, 2008
Cosas que enfrían una relación
* Hasta lo de “9 semanas y media” estaba bien pero, eso de quedarse a dormir frente al refrigerador…
* Si por lo menos le bajaras un poquito al aire acondicionado…
* Soñé que viajaba en moto desde el Yukón hasta la Patagonia… volviste a dejar prendido el ventilador al máximo.
* ¿Te vas a acostar con las medias puestas?
...
* Nuestras relaciones están congeladas.
* ¡Uy, tienes los pies fríos!
.
* Me quito las medias si tú te cambias ese ridículo pijama…
* -Pareces un Pingüino
...-Y tú, una Morsa
* ¿Podrías cerrar la ventana?
* ¡Te gastaste toda el agua caliente!
..
* -¿El lunes?
...-Me dolía la cabeza
...-¿Y el martes?
...-Me dolía la barriga
...-¿El miércoles?
...-Me dolían los pies
...-¿Jueves?
...-Las piernas
...-Ajá, ¿y el viernes?
...-Cólicos
...-¿Y el sábado?
...-Estaba deprimida
...-¿Y hoy por qué no?
...-Porque me siento presionada…
...-¡Me tienes las bo… congeladas!
* ¿Hasta qué hora piensas seguir viendo noticias?
* -¡Qué significa eso en tu Facebook de que: “Alonzo y Amelia ya no hacen el amor”!
...-Ay Alonzo, nada, nada, no le pares.
...-Amelia, ¿cuándo fue la última vez que hicimos el amor?
...-No sé Alonzo, creo que fue cuando salió la primera versión de MSN.
...-Mejor hablemos de Icebergs, este "foro" ya se está calentando.
* -¡Mijo!, pareces una escultura de hielo, puro adorno
...-Y tú una nevera dañada, lo que le meten se descompone
* Tienes el _ _ _ _ _ _ _ _ muerto.
(En la línea punteada usted puede colocar: El Pingüino, El Oso Polar, El Reno o, cualquier otro animal que habite en zonas frías)
miércoles, julio 23, 2008
¡EXTRA! ¡EXTRA! ATAQUE EN EL METRO
.La hija de Flojazo irrumpe en el cuarto de meditación, sacando abruptamente a su padre del trance en el que se encontraba.
-¿Por qué nunca se publican mis historias?
-¡Por la espada de San Jorge!, ¿quién osa interrumpir mi comunicación con los mundos superiores?
-¡Pues yo!
-Ah, ya veo ¿Y ahora qué te pasa?, me hiciste caer de culo; la concentración era tan intensa que ya estaba levitando.
-Disculpa, pero es que estoy muy molesta.
-Decidme hija, a qué se debe tu iracundo estado.
-Adivina.
-No puedo; tengo conjuntivitis en mi tercer ojo, y presté la Espada del Augurio.
Recordemos que nuestro héroe fue discípulo de Lobsang Rampa, e hizo buena amistad con los Thundercats, de manera que, a no ser por la afección que le aquejaba y el préstamo que le hizo a un amigo que trabaja para una encuestadora, no se habría visto en la necesidad de recurrir a tanto interrogatorio.
-¿Por qué nunca se publican mis historias?
-Eh, no sé, pero, a ver, ¿qué te ha pasado?
-De todo.
-¿Algo sobrenatural?
-Casi.
-¿Referente a seres poco comunes?, ¿paranormales quizás?
-Puede ser.
-Dime, pequeña hija ¿Lo que te paso fue algo fuera de lo cotidiano?
-¡Claro!
-Vamos bien entonces. Eh, digamos que fue algo que no le pasa a todo el mundo.
-Sí, así es, a pesar de tanta redundancia.
-Entonces es digno de contarlo.
-A eso me refiero. Siempre se cuentan las cosas que te pasan a ti, pero, qué hay con los demás, a mi también me pasan cosas, y merecen ser contadas.
-Bueno hija, a ver, ¿qué fue lo que te pasó?, cuenta, cuuuueeeennnnntaaaaaa…
-Pues fíjate, que esta mañana, una persona se montó en el metro, y vomito encima de mi.
-¡…! Anjá, ¿y qué más?
-¡Cómo que qué más!, ¿no te parece suficiente?
-Eh, dime algo, ¿predominaba un color verduzco en el semblante de esa persona?, ¿sus ojos parecían faros antiniebla?, ¿hablaba en lenguas?, ¿su cabeza giraba?, ¿portaba un crucifijo o, algo?
-No, nada de eso.
-Entonces, ¿qué es lo que se supone deba ser registrado para la posteridad?
-Pero, ¿te parece poco?, ¡me vomito encima!, ¿qué crees?, ¿en verdad te parece poca cosa?, a las siete de la mañana, ¡qué asco!
-Querida hija, a menos que el personaje en cuestión, haya sido un vampiro, un lobo, un aliens o, un leprenchaun borracho, la historia no tiene mayor relevancia; lo siento.
-Pero padre, ¿cómo me dices eso?, si el evento fue de lo más desagradable y comprometedor.
-Entiendo, pero son cosas que pasan a cada rato y no revisten ni reportan un comportamiento anómalo y contraproducente, algo que ponga en peligro la seguridad nacional, por ejemplo.
La chica, furibunda y contrariada, abandona la escena y se dirige hacia donde están su madre y sus tías: Flora, Fauna y Primavera.
-¡Madre Flora!
-¡Qué te hizo tu padre!
-Caramba mamá, deja que al menos termine de soltar mi letanía.
-No hace falta, tu padre siempre, siempre tu padre…
-Qué no hizo, mejor dicho, porque que él haga…-Intervino la tía Fauna.
-Hija, parecieras no conocer a tu padre-Complementó la tía Primavera.
Flojazo escuchaba atentamente desde la habitación; y es que, él, a pesar de todo, no es para nada insensible, él, percibe, interpreta y, entiende. Es por eso que decidió llamar a su amigo por teléfono para indicarle que tenía una historia, una muy buena. Lo conminó a buscar papel y lápiz o, teclado y pantalla para comenzar a descargar toda la información, a fin de que la misma fuese reseñada en el periódico local.
-Anota, rápido, antes de que comience a olvidar detalles. La mañana era funesta y, por alguna extraña razón, se avizoraba un día aciago. La joven abordó el vagón repleto de almas e impregnado con fuertes olores. En el mismo sitio, una criatura misteriosa, de aspecto humanoide, pero que a leguas se le notaban ciertos rasgos que no eran del todo comunes, poco a poco fue acortando distancia hasta que el espacio entre ambas fue mínimo. El vagón del metro se detiene y el efecto de la inercia hace que el cabello de la criatura se mueva y deje al descubierto sus puntiagudas orejas. Era un ser de otro planeta, sin duda, venido quién sabe con qué intenciones, pero que de seguro, no resultarían las mejores. La chica le mira fijamente y, antes de que pudiese reaccionar, se ve cubierta por una sustancia viscosa y heterogénea que sale de la boca del espécimen. Apenas abrió sus puertas, la joven abandonó el vagón. El resto del día, lo pasó con malestares y un humor infernal. Ya el mal estaba hecho, la muchacha había sido inseminada a la manera de los Emesianos, seres andróginos venidos del planeta Emesis, que se reproducen a través del, ¡guácatelas!, vómito…
-Sí Flojazo, buena, muy buena tu historia…como todas… seguro…ya lo creo…
Flojazo colgó el teléfono y prosiguió con su meditación. “Ojalá y mi hija quede conforme cuando lea las noticias”- pensó.
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viernes, julio 04, 2008
FEDERICO BESTIA

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Federico Bestia es un varón, sí señor, él es uno de esos tipos que manejan a 140 Km. por hora en la ciudad. Así es, calle, avenida, callejón, bulevar, carretera no importa, siempre a la misma velocidad, ¿y los frenos?, “¡qué!, eso es para jevitas”.
Andar a velocidad razonable y dar paso a los demás, definitivamente es cosa de débiles, según Federico. ¿Permitir que un fulano se incorpore a la vía y pase antes que él?, no qué va; y menos un fulano que viene con su familia, feliz y contento porque disfrutó un concierto maravilloso. No, ése menos que menos. Así que Federico acelera y arremete. Porque así es Federico Bestia, un varón.
“¡Ese guevón qué se cree!” - diría Federico-. Y es que en realidad parece guevón - me refiero al fulano-, cómo se le ocurre pensar que Federico iba a bajar la velocidad, frenar un poco y permitir que pasara antes, ¡por la espada de San Jorge!, ¿en qué demonios estaba pensando ese fulano?
Federico Bestia además se molesta, y arma un escándalo, y enviste al carro del fulano que viene con su familia, feliz y contento porque disfrutó un concierto maravilloso, para tratar de sacarlo de la vía y hacer que se estrelle, porque eso es lo que se merece el fulano.
Así se hace Federico, no te dejes. Que se joda ese fulano, junto a su familia y toda su generación. Quién los manda a ser ese tipo de gente que anda feliz y contenta porque disfrutó un concierto maravilloso, y encima, de los que se atraviesan, porque no son más que eso, un mojón atravesado en la vía. ¿Y qué se hace con los mojones atravesados en la vía?, pues pisarlos para atraer la suerte. Eso lo sabe Federico, y lo practica. ¡Eso es!, te amamos Federico, eres nuestro héroe, sigue así; pateando a fulanos que vienen con sus familias, felices y contentos porque disfrutaron un concierto maravilloso. Te adoramos Federico Bestia. Ojalá y nunca te pudras en el infierno…
viernes, junio 06, 2008
MONTEJO
DURA MENOS UN HOMBRE QUE UNA VELA...
Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.
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