miércoles, febrero 28, 2007


Hoy amanecí insurrecto. No, no en el suyo. Quise decir, sublevado, rebelde; amotinado pues. Salí a la calle molesto con todo y con todos. Con ganas de mandarlo todo al mismísimo Hades.

En la oficina, un compañero me pidió de muy buena manera, que por favor le sirviera un café. -¿Cómo no?- le respondí. -¿Cómo no mueves ese culo, y te lo sirves tú?.

La procacidad y beligerancia de la frase, realmente era innecesaria. No debí decirlo, es más, no tenía porqué mencionarlo acá. Pero, es que amanecí peleado con la vida.

Mi frase favorita de hoy: “Qué me importa”.

Subió la carne y la gasolina. ¡Qué me importa!

No hay azúcar ni caraotas. ¡Qué me importa!

80 asesinatos éste fin de semana. ¡Qué me importa!

Tu mamá volvió a meter al gato en la secadora. ¡Qué me importa!

Tu hija se tragó el control de la alarma del carro. ¡Qué me importa!

La Señora Susana se cayó por las escaleras. ¡Mala leche! Ah no, perdón. ¡Qué me importa!

Expropiaron la empresa. ¡Qué me importa!

Así las cosas, el día de hoy. Con tanto auto-lavado, la gente debería aprovechar, llevar su carro, quedarse adentro y una vez en medio de los grandes cepillos y chorros de agua y detergente, bajar la ventanilla y sacar su gran trasero. Y me refiero a todos.

La palabra “Catarsis” cobra hoy un mayor significado, así como la existencia de este espacio; en donde amparado bien sea por el anonimato (¿?) o por la fama de chocarrero, me doy la licencia de enviar a todos a subirse en la barca de Caronte o a servirle de almuerzo a Cerbero.

Ya veré qué cara pongo cuando vengan a preguntar (algún “salío”, que siempre los hay):

-¿La cosa es conmigo?
-No pana, tranquilo.

-¡Caramba, amigo! ¿Qué le pasó?
-Nada hermano, cosas que uno escribe.

-¡Bueno mijito! ¿Qué bicho te picó?
-Ninguno mi amor, es una “joda”, tú sabes...

-¿Bróder, eso que escribiste es con...?
-No, qué va

Toda respuesta acompañada por supuesto, con la misma expresión de mentecato que pongo cuando no me queda dinero para pagar el condominio y tengo al cobrador en la puerta. Algo así como la cara de Jar Jar Binks, en el Episodio I de la Guerra de las Galaxias.

“Se cansa uno” Decía alguien por allí, no recuerdo quién...

2 comentarios:

Ophir Alviárez dijo...

Y qué pasa cuando no se es anónimo y el "qué me importa" sale de entre pecho y espalda, la insurreción choca contra la puerta, el agua no lava ese tipo de "cuitas" y el peso del cansancio te hace caminar recostado a las paredes porque si te despegas, el platanazo es seguro y después cómo me arreglo el perfil o los dientes??

Yo que pensaba que era el frío, pero...la cosa se generalizó.

Llamando al Dr Bombay, llamando al Dr Bombay...s.o.s

OA

Eduardo dijo...

Mmmm. prefiero no comentar. Entendí el punto muy bien ¡Je!

Saludos y... ¿Suerte?