miércoles, diciembre 24, 2008

A los amigos

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Quise sentarme a escribir acerca de niños soñando con nieve y juguetes nuevos, hombres rollizos vestidos de rojo bajando por chimeneas, muchachitos criollitos que nacen en pesebres rodeados de vacas, ovejas, burritos sabaneros y tucusitos. Quería hablar de hermandad y buenos sentimientos, de regalos y buena vibra, de familia reunida y abrazos entre quienes piensan distinto. Deseaba pensar que todo en esta tierra era diferente así que, podía salir a la calle tranquilamente a conversar con el vecino de lo alegre que lucían las calles y lo contenta que se veía la gente porque, llegó navidad.

La cosa se puso difícil. Las ideas no fluían, las imágenes chocaban unas con otras y lo menos que veía eran sonrisas y caras de satisfacción. Solo encontraba puños alzados, gritos desaforados, peleas y discusiones baladíes, pasiones absurdas, resentimientos y retaliaciones sembradas en la psiquis de muchos por medio de quién sabe qué poder maligno. Amistades rotas y sentimientos encontrados. Un país. Un país que se resquebraja y se pudre, hundiéndose en la abulia, la ignominia y lo bizarro.

Me dije que quizás no era el momento, que mejor lo dejaba para después, que intentara luego de llegar a casa y tomarme un par de copas. Así que dejé todo y salí a caminar con la idea de que tenía puestos una especie de lentes mágicos. Sí, unos lentes que me permitirían ver todo al revés. Y unos audífonos, ajá, mágicos también, para escuchar lo que en realidad ansiaba escuchar, pero pensé inmediatamente que entonces necesitaría también un traje especial para que me protegiera de la realidad. De manera que no había nada que hacer, así las cosas y pues, qué le íbamos hacer. Igual abandoné la oficina y me eché a andar, como el caminante de Machado, a ver si lograba hacer camino.

A pesar de todo, me negué a dejar de ver la realidad, a perder detalle; sin importar que mi organismo continuara intoxicándose con la polución ideológica, las vibraciones insanas, las malas caras y el indigno proceder. Y menos mal que así lo hice porque, mientras caminaba, fui registrando varios incidentes que poco a poco, gota a gota, fueron llenando mi espíritu –para mi sorpresa-, de manera positiva.

Vi al chofer de un camión repartidor de refrescos, regalarle su comida a un indigente. Una pareja ayudar a cruzar la calle a un anciano. Dos amigos que juntos, sonrientes y a paso veloz, ondeaban los banderines de equipos de béisbol contrarios. Escuché a una mujer hablarle a su hijo del Niño Jesús, y éste con cara iluminada, se mostraba atento y emocionado. Pequeños detalles que comenzaron a gestar “algo”, una cosa que me hizo recurrir a lo que al igual que la justicia, a veces tarda pero llega… Los buenos recuerdos son una excelente herramienta para enfrentar al fantasma del desánimo y la desesperanza. Podemos llenar un gran tobo con ellos y utilizarlo como indican los entendidos en materias místicas, yerbateras y espirituales, es decir, “darse un baño con ese preparado”.

La sonrisa de mi hija, las rabietas de mi hermano. Un “te quiero” de mi esposa y las arepas fritas de mi abuela. La alegría de un amigo escritor cuando encontró el gran final de su novela, el mal chiste de otro amigo pero que igual me hizo reír. El programa de radio, el nuevo libro de otro amigo. El vecino que me auxilió con la batería, mi compadre y sus loqueras. Mis sobrinos que son mis hijos, mis cuñadas que son mis hermanas, mis dos madres y las tantas tías…

Agradables recuerdos, detalles positivos y gente buena que uno encuentra por el camino, los que están y los que ya no. Sí, me serví un coctel de todo esto y lo bebí hasta el fondo, pensé que resultaría mejor que el baño, así que, a medida que voy tecleando, se va formando en mi cabeza una cartelera, y decido que voy a colocar ahí varias notas, pequeños recordatorios:

“Todavía hay gente buena…” “¡Dios existe!” “La sonrisa es como la gripe… se contagia.” “El venezolano cree en la picardía, pero también en la solidaridad.” “No todo está perdido, el mundo aún respira…” “Cómete una sopa de esperanza; para que se te caliente el espíritu.” “Si riegas una planta con fanatismo, puedes llegar a ahogarla, si lo haces con amor, de seguro crecerá.”

Amigos, no sé si estoy listo para sentarme a escribir, lo que en realidad me había propuesto en un principio, pero si creo estarlo para desearles, una feliz navidad y un esperanzador nuevo año. Que la figura del nacimiento del redentor, sirva para recordarnos que cada día es un nuevo comienzo, y que no debemos perder la fe. Sigamos pues adelante, conscientes de que somos parte de este gran universo, y de que pese a las diferencias, juntos, podremos lograr algún día, un mundo mejor.

Feliz navidad le desea su amigo, El Puma… qué digo, El Lémur.





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viernes, diciembre 12, 2008

Proverbio japonés
" El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses"
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miércoles, diciembre 10, 2008


PARA LAS ESTRAMBÓTICAS CAMPAÑAS...


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PARA LOS PAUPÉRRIMOS HOSPITALES...

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... Una sola, y se la comparten. No sean agalluos...

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viernes, noviembre 21, 2008

Crece, el gusano

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Por comerme una manzana
me tragué un gusano,
y ahora no me deja en paz
el muy marrano.
Porque me trepanó el cerebro,
con la mano
y yo me pregunto:
¿de dónde la sacó este villano?

No me deja dormir
sé que no estoy sano,
hasta tomé purgante,
pa’ botarlo por el ano.
Pero no me abandona,
el gran tirano,
pide que le obedezca,
dice que es mi gran hermano.

Se asoma por mi oreja
y grita todo ufano,
“mátalos a todos”
está loco este fulano.
Se pasea por mis entrañas
este ser insano,
revuelve, agita y gruñe,
su trato juro que es inhumano.

Y el desgraciado crece,
ya no es tan enano;
se apodera de mi psiquis
como si fuera un marciano.
“Mátalos a todos”,
insiste este gangster siciliano,
mi cuerpo no me obedece
me hace fumar un habano.

Escupo en el piso,
odio a cualquier paisano
quiero joder gente
escribir un verso profano.
Quiero arrastrarme por el piso
patearle el culo a un Afgano,
chulearme a una prostituta
reescribir la parábola del buen samaritano.

Ya no me gusta este asunto
se ha vuelto un mal intento Kafkiano,
creo que ya no soy el mismo
me he convertido en un maldito… gusano.


Nota: Esta “polquería” se la debo a las 24 horas continuas que llevo escuchando a Calle 13, más te crece. Todavía no los alcanzo, cabrones. Pero ya verán… ¡A fuego!




miércoles, noviembre 12, 2008

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Criatura con excelente humor, costumbres honorables y buenas ideas, se ofrece para trabajar en cualquier cosa que no ofenda a nadie, contribuya a algo y de dinero.
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La criatura en cuestión está buscando desesperadamente una fuente de ingresos que le permita mantener sus vicios. Su tribulación es tal, que es capaz de hacer lo que sea; aunque... "ciertas condiciones aplican".
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Promoción notificada a todos los que estén interesados en llevar paz y felicidad, al menos a un hogar venezolano…
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martes, septiembre 30, 2008

KAYLA

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En la barra del bar, un shot de tequila y una cerveza. ¿Ves al hombre sentado en el otro extremo de la barra? No, no lo ves, pero el a ti sí. Te observa con detenimiento. Tu mirada ha cambiado, ahora es lánguida. Apagas la colilla del cigarro y miras hacia abajo. Piensas en el aquí y el ahora, que no es un escape, no es una rabieta, ni siquiera es un acto rebelde de juventud repentina. Simplemente estás allí, porque no hay adonde.

Pasas la lengua por tus labios y el hombre del otro extremo siente un pequeño espasmo entre sus piernas. “Dos vodkas más, y me le acerco”, piensa él, mientras tu tratas de dilucidar, “qué carajo hago yo aquí”.

La noche transcurre, ya fueron cinco shots y tres cervezas, así que pides otra ronda porque mejor seguimos con los números pares. Ahora miras al frente, y alrededor; quienes están, no te merecen. No, esas caderas y esos colmillos, no son para cualquier sabandija. No vas a compartir la ausencia de ropa interior con ningún mequetrefe. ¿Más cerveza?, no, sólo tequila.

El hombre se levanta, por fin se levanta y camina en dirección hacia ti, pero cuando ya está cerca, decide proseguir hasta el baño, no sin antes percatarse de tu olor. “Aaah, conozco ese olor, es fuerte, salvaje, animal. Es ella, sí es ella...”

Entra al baño, abre su bragueta, el erecto entusiasmo dificulta la micción. Se pasa la mano por la cabeza y luego golpea la pared. “Sabía que no debía venir. Es ella...”. Comienza a temblar y casi cae de rodillas. Su pulso se acelera y vienen a su mente imágenes de bosques, luna llena, dientes, colmillos. Huele a carne fresca, a sangre, a jauría. Trata de reponerse, se incorpora, acomoda su ropa, seca el sudor de la frente y el cuello, lava su cara, se seca y sale del baño. Vuelve a pasar cerca de ti y se detiene, el aroma lo perturba. Regresa a su puesto y pide otro vodka.

Tus mejillas están calientes y las piernas piden movimiento, el vestido parece haberse encogido de repente, porque ahora muestras más los senos. Ya son muchos los que miran, desean. Más de un cuello a tu disposición, sangre para acompañar el tequila.

Altiva, coqueta. Ahora sonríes, lograste llamar la atención, pero no estás conforme. Buscas otra cosa. Quieres salir, huir, correr. Hay cadenas invisibles, no se ven, sólo se sienten. ¡Maldita sea!

“Dos vodkas más, y le hablo”, ya fueron ocho. Diriges la mirada hacia el otro extremo de la barra, y el hombre tiembla, aprieta los puños y se muerde los labios. Sale sangre, y tú la hueles. Te levantas, y caminas siguiendo tu nariz. Ya lo ubicas, llegas y miras a todos lados, un trago de vodka a medio terminar y una silla vacía. “Estuvo aquí, sé que estuvo aquí...”

A media cuadra de allí, un pañuelo con manchas de sangre cae al suelo. Transformación interrumpida. El hombre huye, tenía que hacerlo, si no, sucumbiría. Igual que otrora.

Aquella oportunidad, la primera noche, juró que sería la última. No se volvería a unir a la jauría. No volvería a cazar junto a ti. Sabía que terminarían con el olor a sangre fresca en el hocico, revolcándose en la hierba, lamiéndose, mordisqueándose, fornicando. Maldita y divina noche, causante de desvaríos y sueños profanos. “Kayla, mi amada y prohibida Kayla...”

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viernes, septiembre 19, 2008

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“Hay mujeres que quieren sexo un día y son buenas. Hay otras que quieren sexo un año y son mejores. Hay quienes quieren sexo por muchos años y son muy buenas. Pero hay las que quieren sexo toda la vida, esas son las imprescindibles.”


Hardcore Brecht
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miércoles, septiembre 10, 2008

Qué cosa tan odiosa es un ¡NO!

. Fotografía: by four_star_tosh
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-Qué cosa tan odiosa es un “NO”; el que se recibe, y a veces el que se profiere también. El último sirve de mucho pero, el primero, ese es el que cuesta tragar. A nadie le gusta recibir un “NO” por respuesta, eso da dolor en los callos, y en las encías. Un “NO” te hace sentir como si fueses la mosca en la telaraña, sin posibilidades y hundido en la impotencia. Un “NO” te quita las ganas, el entusiasmo. Frases como por ejemplo: “no puedes”, “no tienes”, “no vas”, “no hay”, “no quiero” o, “no tengo ganas”, son lo peor que puede existir; vuelvo y repito, es peor cuando somos sus receptores, y tengo que aclarar porque siempre me hacen lo mismo, se ponen a pensar en papas fritas y refresco y terminan desconcentrándose, luego se ponen como cualquier oposicionista de esos que le dicen “NO” a cualquier inocuo e indefenso paquetito de leyes que se encuentran por ahí. Bien, una vez aclarado el punto, sigamos con la idea. Estábamos con el cuento del fulano “NO” y les decía que se trata de algo verdaderamente repugnante pero, también pasa que a veces para uno decir “NO”, resulta igualmente incomodo. Tratemos de graficar esto para ver si nos entendemos. Utilicen su imaginación –que para algo la tienen, coño-, y pónganse en la situación de un padre frente a su hijo adolescente (un poco tortuga, medio mutante pero para nada Ninja). El chico le pide permiso al padre para salir a jugar con unos amigos, y éste le responde que no, que no puede salir; hasta aquí, nada fuera de lo común, corriente y cotidiano. Ahora, hagamos lo siguiente, ampliemos un poco el panorama (no tanto que después no cabe) y con una visión más profunda, revisemos las causas de ese “NO”; acontece que la zona en donde reside la familia, no es para nada segura (¿y en estos tiempos hay zonas seguras?), los “amigos”, no andan en muy buenos pasos y, la hora no es la más idónea para salir a jugar digamos que baloncesto de playa (porque no hay playa, ni sol, ni luz, ni nada…). Desde este punto de vista, está más que justificada la respuesta del padre, y por supuesto, el “arrecherón” del joven hijo pero, pónganse en la posición del padre; ese carajo seguramente desea que el párvulo se vaya para la calle y disfrute, y se divierta, y lo deje en paz a él que por fin podrá usar la computadora, así que la situación no es fácil para ninguno de los dos; pero alguien tiene que hacer el trabajo sucio… Pensemos en una muchacha, linda y joven (empeoran las cosas), ella quiere salir a bailar y quien la va a buscar es un manganzón diez años mayor que ella, con mujer e hijos pero bueno “el tipo no se enrolla y su mujer tampoco” dice la muchacha; para colmo el tipo anda en moto, y hasta malhablado es el carrizo ése. Allí hay una estrategia muy buena que es la de buscar a la madre y decirle, “¿y tú permites que esa muchacha salga a esta hora?, ¡qué falta de autoridad, Dios santo!”. La madre sale enseguida y le vomita un “NO” a la niña y ésta, coge el mismo “arrecherón” que el hermano al que no dejaron salir a jugar baloncesto de playa. Nuevamente, el humor le cambiará a más de uno, porque seguramente la orgullosa madre querría que su discípula saliera a demostrarle al mundo lo que aprendió de ella, y el padre se deberá sentir como Judas Iscariote pero -y aquí otro “pero” que la verdad ya me está resultando bastante antipático también-, todo pareciera indicar que las condiciones como que no eran las que uno espera para esa personita a quien padre y madre consideran “su tesorito adorado”. Queridos hermanos; revisando y ahondando un poco en las situaciones y roles en los que nos coloca la vida, me encuentro con que existe algo que bien pudiera competir en despreciabilidad contra nuestro asqueroso “NO”; se trata, ni más, ni menos… de un “SÍ” del cual poco tiempo después tendríamos que arrepentirnos. Así es, ¿cuál es menos malo?, no lo sé, o sí. Cosa mala es el inútil arrepentimiento. “El peor de los arrepentimientos es el de aquello que nunca hiciste”, dice un viejo y hasta donde sé, anónimo adagio. Es por ello que a veces se hace tan necesario un repelente “NO”. Muchachos, muchachas, cuando papi o mami le digan que “NO”, piensen un poquito y entiendan que no es un “NO” porque “SÍ” y punto, y además, que esa negativa muchas veces se le hace más difícil a quien la regurgita que a quien la acoge. Claro, existen personas a las que indefectiblemente, siempre hay que tenerle preparado un gran “NO”, pero eso es porque inventan demasiado, y son más peligrosos que un zorrillo dentro de un ascensor.

-¿Han entendido algo, pequeños saltamontes?

- NOOOOOOOOOOO

-Qué cosa tan odiosa es un “NO”…

martes, septiembre 02, 2008

Cosas que enfrían una relación

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* Hasta lo de “9 semanas y media” estaba bien pero, eso de quedarse a dormir frente al refrigerador…

* Si por lo menos le bajaras un poquito al aire acondicionado…

* Soñé que viajaba en moto desde el Yukón hasta la Patagonia… volviste a dejar prendido el ventilador al máximo.

* ¿Te vas a acostar con las medias puestas?
...
* Nuestras relaciones están congeladas.

* ¡Uy, tienes los pies fríos!
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* Me quito las medias si tú te cambias ese ridículo pijama…

* -Pareces un Pingüino
...-Y tú, una Morsa

* ¿Podrías cerrar la ventana?

* ¡Te gastaste toda el agua caliente!
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* -¿El lunes?
...-Me dolía la cabeza
...-¿Y el martes?
...-Me dolía la barriga
...-¿El miércoles?
...-Me dolían los pies
...-¿Jueves?
...-Las piernas
...-Ajá, ¿y el viernes?
...-Cólicos
...-¿Y el sábado?
...-Estaba deprimida
...-¿Y hoy por qué no?
...-Porque me siento presionada…
...-¡Me tienes las bo… congeladas!

* ¿Hasta qué hora piensas seguir viendo noticias?

* -¡Qué significa eso en tu Facebook de que: “Alonzo y Amelia ya no hacen el amor”!
...-Ay Alonzo, nada, nada, no le pares.
...-Amelia, ¿cuándo fue la última vez que hicimos el amor?
...-No sé Alonzo, creo que fue cuando salió la primera versión de MSN.
...-Mejor hablemos de Icebergs, este "foro" ya se está calentando.

* -¡Mijo!, pareces una escultura de hielo, puro adorno
...-Y tú una nevera dañada, lo que le meten se descompone

* Tienes el _ _ _ _ _ _ _ _ muerto.

(En la línea punteada usted puede colocar: El Pingüino, El Oso Polar, El Reno o, cualquier otro animal que habite en zonas frías)


miércoles, julio 23, 2008

¡EXTRA! ¡EXTRA! ATAQUE EN EL METRO

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La hija de Flojazo irrumpe en el cuarto de meditación, sacando abruptamente a su padre del trance en el que se encontraba.

-¿Por qué nunca se publican mis historias?

-¡Por la espada de San Jorge!, ¿quién osa interrumpir mi comunicación con los mundos superiores?

-¡Pues yo!

-Ah, ya veo ¿Y ahora qué te pasa?, me hiciste caer de culo; la concentración era tan intensa que ya estaba levitando.

-Disculpa, pero es que estoy muy molesta.

-Decidme hija, a qué se debe tu iracundo estado.

-Adivina.

-No puedo; tengo conjuntivitis en mi tercer ojo, y presté la Espada del Augurio.

Recordemos que nuestro héroe fue discípulo de Lobsang Rampa, e hizo buena amistad con los Thundercats, de manera que, a no ser por la afección que le aquejaba y el préstamo que le hizo a un amigo que trabaja para una encuestadora, no se habría visto en la necesidad de recurrir a tanto interrogatorio.

-¿Por qué nunca se publican mis historias?

-Eh, no sé, pero, a ver, ¿qué te ha pasado?

-De todo.

-¿Algo sobrenatural?

-Casi.

-¿Referente a seres poco comunes?, ¿paranormales quizás?

-Puede ser.

-Dime, pequeña hija ¿Lo que te paso fue algo fuera de lo cotidiano?

-¡Claro!

-Vamos bien entonces. Eh, digamos que fue algo que no le pasa a todo el mundo.

-Sí, así es, a pesar de tanta redundancia.

-Entonces es digno de contarlo.

-A eso me refiero. Siempre se cuentan las cosas que te pasan a ti, pero, qué hay con los demás, a mi también me pasan cosas, y merecen ser contadas.

-Bueno hija, a ver, ¿qué fue lo que te pasó?, cuenta, cuuuueeeennnnntaaaaaa…

-Pues fíjate, que esta mañana, una persona se montó en el metro, y vomito encima de mi.

-¡…! Anjá, ¿y qué más?

-¡Cómo que qué más!, ¿no te parece suficiente?

-Eh, dime algo, ¿predominaba un color verduzco en el semblante de esa persona?, ¿sus ojos parecían faros antiniebla?, ¿hablaba en lenguas?, ¿su cabeza giraba?, ¿portaba un crucifijo o, algo?

-No, nada de eso.

-Entonces, ¿qué es lo que se supone deba ser registrado para la posteridad?

-Pero, ¿te parece poco?, ¡me vomito encima!, ¿qué crees?, ¿en verdad te parece poca cosa?, a las siete de la mañana, ¡qué asco!

-Querida hija, a menos que el personaje en cuestión, haya sido un vampiro, un lobo, un aliens o, un leprenchaun borracho, la historia no tiene mayor relevancia; lo siento.

-Pero padre, ¿cómo me dices eso?, si el evento fue de lo más desagradable y comprometedor.

-Entiendo, pero son cosas que pasan a cada rato y no revisten ni reportan un comportamiento anómalo y contraproducente, algo que ponga en peligro la seguridad nacional, por ejemplo.

La chica, furibunda y contrariada, abandona la escena y se dirige hacia donde están su madre y sus tías: Flora, Fauna y Primavera.

-¡Madre Flora!

-¡Qué te hizo tu padre!

-Caramba mamá, deja que al menos termine de soltar mi letanía.

-No hace falta, tu padre siempre, siempre tu padre…

-Qué no hizo, mejor dicho, porque que él haga…-Intervino la tía Fauna.

-Hija, parecieras no conocer a tu padre-Complementó la tía Primavera.

Flojazo escuchaba atentamente desde la habitación; y es que, él, a pesar de todo, no es para nada insensible, él, percibe, interpreta y, entiende. Es por eso que decidió llamar a su amigo por teléfono para indicarle que tenía una historia, una muy buena. Lo conminó a buscar papel y lápiz o, teclado y pantalla para comenzar a descargar toda la información, a fin de que la misma fuese reseñada en el periódico local.

-Anota, rápido, antes de que comience a olvidar detalles. La mañana era funesta y, por alguna extraña razón, se avizoraba un día aciago. La joven abordó el vagón repleto de almas e impregnado con fuertes olores. En el mismo sitio, una criatura misteriosa, de aspecto humanoide, pero que a leguas se le notaban ciertos rasgos que no eran del todo comunes, poco a poco fue acortando distancia hasta que el espacio entre ambas fue mínimo. El vagón del metro se detiene y el efecto de la inercia hace que el cabello de la criatura se mueva y deje al descubierto sus puntiagudas orejas. Era un ser de otro planeta, sin duda, venido quién sabe con qué intenciones, pero que de seguro, no resultarían las mejores. La chica le mira fijamente y, antes de que pudiese reaccionar, se ve cubierta por una sustancia viscosa y heterogénea que sale de la boca del espécimen. Apenas abrió sus puertas, la joven abandonó el vagón. El resto del día, lo pasó con malestares y un humor infernal. Ya el mal estaba hecho, la muchacha había sido inseminada a la manera de los Emesianos, seres andróginos venidos del planeta Emesis, que se reproducen a través del, ¡guácatelas!, vómito…

-Sí Flojazo, buena, muy buena tu historia…como todas… seguro…ya lo creo…

Flojazo colgó el teléfono y prosiguió con su meditación. “Ojalá y mi hija quede conforme cuando lea las noticias”- pensó.
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viernes, julio 04, 2008

FEDERICO BESTIA

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Federico Bestia es un varón, sí señor, él es uno de esos tipos que manejan a 140 Km. por hora en la ciudad. Así es, calle, avenida, callejón, bulevar, carretera no importa, siempre a la misma velocidad, ¿y los frenos?, “¡qué!, eso es para jevitas”.
Andar a velocidad razonable y dar paso a los demás, definitivamente es cosa de débiles, según Federico. ¿Permitir que un fulano se incorpore a la vía y pase antes que él?, no qué va; y menos un fulano que viene con su familia, feliz y contento porque disfrutó un concierto maravilloso. No, ése menos que menos. Así que Federico acelera y arremete. Porque así es Federico Bestia, un varón.
“¡Ese guevón qué se cree!” - diría Federico-. Y es que en realidad parece guevón - me refiero al fulano-, cómo se le ocurre pensar que Federico iba a bajar la velocidad, frenar un poco y permitir que pasara antes, ¡por la espada de San Jorge!, ¿en qué demonios estaba pensando ese fulano?
Federico Bestia además se molesta, y arma un escándalo, y enviste al carro del fulano que viene con su familia, feliz y contento porque disfrutó un concierto maravilloso, para tratar de sacarlo de la vía y hacer que se estrelle, porque eso es lo que se merece el fulano.
Así se hace Federico, no te dejes. Que se joda ese fulano, junto a su familia y toda su generación. Quién los manda a ser ese tipo de gente que anda feliz y contenta porque disfrutó un concierto maravilloso, y encima, de los que se atraviesan, porque no son más que eso, un mojón atravesado en la vía. ¿Y qué se hace con los mojones atravesados en la vía?, pues pisarlos para atraer la suerte. Eso lo sabe Federico, y lo practica. ¡Eso es!, te amamos Federico, eres nuestro héroe, sigue así; pateando a fulanos que vienen con sus familias, felices y contentos porque disfrutaron un concierto maravilloso. Te adoramos Federico Bestia. Ojalá y nunca te pudras en el infierno…

viernes, junio 06, 2008

MONTEJO

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1938-2008

"La tierra giró para acercarnos / giró sobre sí misma y en nosotros, / hasta juntarnos por fin en este sueño..."



DURA MENOS UN HOMBRE QUE UNA VELA...


Dura menos un hombre que una vela
pero la tierra prefiere su lumbre
para seguir el paso de los astros.
Dura menos que un árbol,
que una piedra,
se anochece ante el viento más leve,
con un soplo se apaga.
Dura menos un pájaro,
que un pez fuera del agua,
casi no tiene tiempo de nacer,
da unas vueltas al sol y se borra
entre las sombras de las horas
hasta que sus huesos en el polvo
se mezclan con el viento,
y sin embargo, cuando parte
siempre deja la tierra más clara.

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miércoles, mayo 21, 2008

El Díptero Ramiro

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Ramiro entró al ascensor cargando con ocho bolsas repletas de comestibles, cuatro en cada mano. Marcó el botón correspondiente al piso en donde vivía con la punta de la nariz y, segundos antes de que se cerraran las puertas, entró una mosca y comenzó a revolotear a su alrededor. El insecto se posó en la nuca de Ramiro, sacó su prosbocide e inoculo un extraño líquido que rápidamente se disemino por todo su organismo. Ramiro se sentía mareado, su visión se nubló y los latidos del corazón eran tan fuertes que bien pudiesen haber sido detectados por el instituto de sismología. El ascensor por fin llegó al piso indicado. Ramiro salió jadeante y sudoroso, y además, con un ligero cambio en la distribución de las bolsas…

De la puerta del ascensor a la del apartamento de Ramiro, sólo había que dar quince pasos largos para llegar pero, esta vez, él no tuvo que dar ninguno. Simplemente voló hacia la puerta de su apartamento. Colocó las bolsas en el piso y, manteniéndose sobre sus cuatro brazos, se limpió el trasero con sus piernas. Luego sacó las llaves, abrió la puerta, tomó las bolsas y entró. Ya no sudaba, ni jadeaba, más se sentía enérgico, fuerte e inquieto. Luego de guardar las provisiones, comenzó a hurgar en la basura y extraer sobras de comestibles que ya habían pasado un buen tiempo allí.

La esposa de Ramiro salió de su habitación en bata de baño y con un potingue en la cara, y éste, en cuestión de segundos, se le abalanzó encima y comenzó a lamerle el rostro.

-¡Ramiro, déjame en paz! Apenas hacen veinticuatro días desde que, “estuvimos juntos” ¡Caramba!, no te soporto cuando te la das de “insaciable”.

Ramiro no hizo caso al reclamo y simplemente continuó recorriendo el cuerpo de su esposa, hasta que ésta lo espantó de un manotazo.

-¡Basta! Déjame en paz, me duele la cabeza ¿Trajiste todo?

Ramiro frotó sus cuatro manos, restregó sus ojos que ahora tenían una apariencia muy extraña, parecían mil pantallas de televisor en miniatura y luego, se regresó a la cocina. La mujer salió tras él y de un solo grito, le ordenó que se detuviera y se diera la vuelta.

-Tú estás muy raro. Déjame verte bien. Pero… Ramiro, tu ahora tienes seis extremidades y, unas alas traslúcidas y, unos ojos tan grandes que no sé si son para verme mejor y, ¿esa trompa Ramiro?

Moviendo su cuerpo para todos lados y restregando nuevamente sus ojos, Ramiro permanecía sin pronunciar ninguna palabra. No podía. Ante su esposa no era cosa rara pero, realmente ahora era porque literalmente, no podía pronunciar sonido alguno, sólo el zumbido que producían sus alas.

-Ramiro, has cambiado mucho desde que saliste a hacer el mercado. Y la verdad es que aunque me cueste admitirlo, creo que mejoraste un poco ¡Claro!, veo que ahora puedes cargar con más bolsas, ya no te hace falta el carro y, lo mejor de todo, más nunca me podrás venir con la estúpida excusa de que, “es que no lo vi…”

El buen Ramiro no decía nada, tan sólo se limitaba a posarse sobre sus extremidades delanteras y luego sobre las traseras, se sacudía el trasero y seguidamente, limpiaba sus exagerados ojos; una y otra vez. Iba de allá para acá y entre uno que otro movimiento, se pegaba del techo y volvía a bajar. Su mujer mientras tanto, se dirigía hacia sus aposentos para comenzar a planear el nuevo rumbo que sin duda tomarían sus vidas de ahora en adelante…

jueves, mayo 15, 2008

10.000



Diez mil visitas. Diez visitas fuertes a mi blog (¿será lo mismo, diez fuertes visitas?) ¿Quién lo diría? ¡Diez mil visitas! No saben cuánto espere por este momento. Y a decir verdad, yo tampoco sé por qué espere tanto. Es más, no tengo ni la menor idea de qué puede significar todo esto. Solo sé que ya mi blog alcanzó las 10.000 visitas. Sí, eso es, 10.000 visitas ¿Qué les parece? ¿No es genial? Creo que es lo mejor que me ha podido pasar, aun cuando no tenga claro el porqué. Quizás sea un gran acontecimiento, algo digno de celebrar. No son 1.000, ni 2.000, ni 3.000, son, 10.000 visitas, 10.000 visitas, ¡ojo!, repito: 10.000 visitas ¿Cómo les quedó ese monitor? No puedo describir lo que siento, es que… pareciera… es… es algo así como… como si no sintiera nada pero, pienso que si debo estar sintiendo algo; sí, a lo mejor es que de tanta emoción se me durmieron las terminaciones nerviosas. Bueno, en fin, me voy a festejar con todos mis amigos. ¡Ah!, y no me esperen despiertos… Diez mil visitas, diez mil visitas… sé que en algún momento saldrán las lagrimas, los gritos eufóricos y el desenfreno total, sí, deben estar cerca. Soy como un volcán… apagado pero, que pronto y sin que nadie lo espere, pudiera reactivarse y entrar en erupción. Sí, así es…

jueves, mayo 08, 2008

LA NUEVA CASA

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Para Caro y sus hijos...

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- Les voy a dar una excelente noticia. Ya tenemos casa.

Pablo Carlos y Eduardo Carlos se miraron con cara de preocupación.

- Otra de las de nuestra madre - exclamó el primer Carlos.

- ¿Y ahora qué? - preguntó el segundo Carlos mientras se cubría la cara con ambas manos.

- Si chicos, ya tenemos casa, pronto nos mudaremos. Y lo mejor de todo es que la hice yo misma.

Los Carlos guardaron silencio, se arrellanaron en el sofá de la casa de los abuelos y esperaron con resignación a que su madre les terminara de poner al tanto de su nuevo “proyecto”.

- Seguramente se habrán preguntado, porqué tantas horas de desvelo, esfuerzo e ingredientes invertidos en un número considerable de tortas.

- Para venderlas - respondieron en coro.

- ¡Exacto! Para vende… ¡NO! Qué vender ni que nada. Todos esos bizcochos los fui guardando para utilizarlos como bloques. Con la azúcar en polvo hice el pastillaje creativo que sirvió de friso para las paredes. El techo es de láminas de chocolate y las ventanas son de gelatina.

- ¿Y las puertas?

- De turrón.

Pablo Carlos y Eduardo Carlos no sabían si reír o llorar, si quedarse o, tratar de escapar en veloz carrera, lejos, muy lejos de los dislates de su madre.

- ¿Qué les parece? - preguntó emocionada la progenitora.

Eduardo Carlos, el más pequeño, con sonrisa maliciosa y mirando hacia el techo tomó la palabra:

- Bueno, ya tenemos la casa de pan. Faltaría decidir quién será Hansel y quién Gretel. Por la tonta bruja ni nos preocupemos.

Pablo Carlos aguantó la risa mientras su madre se quitaba el delantal y limpiaba un poco su cara, toda llena de harina y polvo para hornear.

- Noto cierto sarcasmo en tu comentario, Eduardo Carlos. Te sugiero que si tienes algo que decir, seas lo más claro y explicito posible. Ah, y nada de burlas ni risitas, esto que estamos tratando es muy serio, se trata de nuestro futuro hogar.

- Hogar, “DULCE”, hogar - canturreo Eduardo Carlos.

El otro Carlos volvió a contener la risotada y de un brinco se levantó del sofá para tomar a su madre por los hombros.

Madre -dijo antes de comenzar su lacónico discurso-, sabes que siempre te hemos apoyado, y lo seguiremos haciendo, pero por amor al cielo, cuándo uno de tus proyectos será forjado con sesos y no sueños.

- Ustedes no me quieren, no se dan cuenta de que todo lo hago por vosotros, infelices criaturas desalmadas, indolentes y con cerebro de pájaro. Ni siquiera cumplen con su inveterado y bíblico compromiso de honrar a su madre, que también es padre…

- Aquí vamos de nuevo- con hablar cansino y pausado, se levantó Eduardo Carlos y con el dedo índice de su mano derecha, le dio varios toques en el hombro a su madre para hacer que se volteara hacia él -. Querida madre, ¿recuerdas cuando fabricaste aquella casa de paja? En aquel entonces te advertimos de que cualquier hijo de puta podía venir y, soplar, soplar y soplar hasta derribarla. Pues recuerda también que así fue.

- Sí, y después hubo otro intento con una casa de madera – intervino Pablo Carlos -, que tampoco funcionó porque el mismo disociado nos encontró y repitió la gracia.

- Luego nos gastamos los ahorritos para construir una de bloque y cemento y… nos expropiaron…- dijo Eduardo Carlos.

Y fue así como continuaron evocando todos y cada uno de los intentos fallidos, para tener una vivienda digna.

- Lo último fue lo de encadenarnos a las puertas del Ministerio – dijo ya entre risas la madre.

- Y resultó ser el de Magia – complementaron a dúo los Carlos.

- Bueno, okey, ya tenemos vivienda propia pero, y qué vamos a hacer cuando la necesidad de satisfacer instintos tan básicos como por ejemplo, el hambre, se haga presente y no podamos apañar la situación con otros instintos no tan básicos, como por ejemplo…

- ¡Coño, ya Pablo Carlos! Qué más vamos a hacer. Con la “peladera” que se avecina, producto de la “no venta” de las fulanas tortas y, el gran desembolso que hizo nuestra genial madre para adquirir los materiales, no nos quedará otra que ir comiéndonos poco a poco la casa.

- ¡Pequeños hombres de poca fe! – exclamó la madre extendiendo los brazos al cielo-. Por cierto Pablo Carlos, ¿has notado el lenguaje tan soez que está utilizando tu hermano menor?.

- Si madre, creo que eso es por ver tanto a Naruto y al Avatar.

- ¡Arriba el colesterol! ¡Que suban los triglicéridos! – coreaban luego los Carlos mientras bailoteaban alrededor de su mamá.

- ¿Y qué hacer si llueve? – preguntaba uno de los Carlos.

- Pues, ojalá que llueva café, así acompañamos las tortas – respondía el otro.

- No me toman en serio, nunca me toman en serio – gimoteaba la madre.

- Vamos mamá, sabes que siempre estaremos contigo y que, juntos somos un gran equipo. Somos… somos como Los Cuatro Fantásticos.

- ¿Y quién es el cuarto integrante?

- Tu cabezota, que es tan dura como el hombre de piedra – respondió Eduardo Carlos para recibir luego un manotazo de su hermano.

- Basta ya, déjala en paz. Madre, tú eres nuestra luz, nuestra alegría y nuestro refugio. Así que, adelante madre, siempre hacia adelante. Como decía Agatha Christie, “…la vida es una calle de sentido único”- Le dijo Pablo Carlos, tratando de consolarla. Luego, unidos en un solo suspiro, los tres regresaron al sofá, y con hilos de esperanza comenzaron a tejer un nuevo sueño.





martes, mayo 06, 2008

El eclipse de Tomás

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Tomas, era un escéptico empedernido. No creía en mitos, ni en fantasmas, ni en leyendas; mucho menos en fenómenos paranormales. Cuando leyó acerca de supuestos hechos enigmáticos relacionados a los eclipses de luna, no escatimó en hacer gala de su incredulidad, “¡ja!, puras patrañas”.

-Para el día de hoy, se anuncia un eclipse lunar. Me parece que es buen momento para ver y, creer -. Le comentaba Tomas a su esposa.

–Dicen que comienza a las nueve, de manera que me instalaré en el patio de la casa, al aire libre para poder presenciar cualquier “fenómeno” en primera fila –. Continuaba.

-Ay Tomas, uno de estos días… uno de estos días… -. Sentenciaba la esposa.

Llegado el momento, Tomás dispuso todo lo que creyó conveniente: cava pequeña con refrescos, bolsas de papitas, silla plegable, binoculares, cobija para el frío, papel, lápiz y, la compañía de su fiel perra San Bernardo.

La nívea y resplandeciente luna, poco a poco se fue tiñendo y su aspecto cambiaba al pasar los minutos. Tomás seguía con perplejidad el proceso sin dejar escapar detalle hasta que… la oscuridad se apoderó no solo del cielo, sino también de su mente y de sus sentidos haciéndolo caer en un profundo sueño.

A la mañana siguiente, Tomás despertó sobresaltado y con la extraña sensación de que “algo” había sucedido. Se encontró acurrucado sobre la silla plegable. Su fiel perra San Bernardo lo miraba con querencia. Una serie de imágenes comenzaron a suscitarse dentro de su cabeza, como si se tratase de varios trailers de películas, uno tras otro de manera continua.

Escenas del Show de las Muppets muy subidas de tono (pornográficas, para ser exactos). Lobos retozando en la pradera en época de celo. Un hombre desnudo restregando su cuerpo contra una alfombra de peluche. Sí, todo era muy extraño. Volvía a lanzar una mirada a su perra y ésta, se la devolvía con una agradecida sonrisa. Y es que hasta eso le pareció ver a Tomás, que su perra le sonreía.

Tomás no entendía nada, el único recuerdo coherente que conservaba era el de estar observando el eclipse y, las palabras de su esposa: “Ay Tomas, uno de estos días… uno de estos días…”


lunes, abril 28, 2008

SHORTS

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Aguacate y Palmito eran la comidilla del día. Su operación de contra-inteligencia fue un fracaso total. En la mesa, todos comentaban el incidente mientras ellos, cual avestruces, buscaban en dónde hundir sus cabezas. Misia Zanahoria y Don Petipua, los miraban con recelo. La señora Aceite y su esposo, el señor Oliva, intentaban cambiar el tema. La señorita Cebolla fue menos discreta, así que con lágrimas en los ojos exclamó:
-¡Tenemos unos infiltrados!
-Ya decía yo que esta mezcla era muy rara -. Opinó Don Petipua.


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Al enterarse de que pronto se produciría un eclipse lunar, el Sr. Samsa se emociono muchísimo ya que había leído en su horóscopo a principio de año que, la ocultación del astro traería para él grandes cambios; una especie de metamorfosis…


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El mago anunció: “No tengo nada que esconder”, y alguien del público preguntó: “¿Y entonces, cuál es el truco?”


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Walter se preguntaba, por qué era tan importante llevar esas chaquetas y el edredón a la tintorería, comprar el periódico, preguntar en la esquina a ver cuándo pensaban enderezarla para convertirla en una recta, pasar por la carnicería y dejar el pedido, no llegar tarde a la oficina porque ya se tenían cuatro amonestaciones y, a la quinta habría que prepararse para una sexta, revisar los resultados de la lotería, pasar al mediodía por la carnicería (¿cómo que para qué?, para recoger el pedido que se dejó en la mañana), buscar a los niños en el colegio, comprar leche, decirle a la conserje que el pasillo estaba sucio y, hablar con el vigilante del edificio y reclamarle por lo que sea que haya pasado, total, para eso están los vigilantes de los edificios…


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La luna le sonreía mientras cambiaba su semblante, y él, enseguida intuyó que pronto dejaría de verla…


jueves, abril 24, 2008

Cuidado con las chapas

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Voy caminando tranquilamente por la calle, observando la parte trasera de los pantalones que usan algunas mujeres –la ropa y sus curiosas formas siempre han llamado mi atención-, cuando de pronto, me topo con un singular sujeto que porta una chapa guindada en su chaqueta, a la altura del corazón. La chapa tiene un fondo blanco, y en letras rojas lleva inscrita la siguiente frase: “¿Quiere perder peso? Pregúnteme cómo”. Dejándome llevar por el fisgoneo, me le acerco al personaje y leo en voz alta el mencionado texto, luego, con cara de agente tributario demando su atención y le digo: “A ver, explíqueme cómo”. El muy granuja saca una pistola y me responde: “Comience por entregarme el celular, la cartera, el reloj, el anillo y la cadena”.

El método es un tanto agresivo, pero no puedo negar que en escasos minutos, perdí aproximadamente unos novecientos gramos. Como podrán inferir, la curiosidad muchas veces, te puede hacer perder peso, así que ya lo saben… ¡Ah!, y cuidado con las chapas.




martes, abril 15, 2008

¿Energía negativa, mala suerte o, buena guía?

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Cuando en mi casa se daño la lavadora, la secadora, la freidora, la tostadora, la licuadora, la batidora, la escaladora, la caminadora, la contestadora, la administradora y, la olla mondonguera - a partir de allí se partió la manguera, comenzó a gotear la regadera y se quemó la parrillera-, comencé a preocuparme, no sólo por el resto de los sufijos sino también por mi suerte. Claro, y es que cualquiera diría, “¡Caramba, pero que mala suerte tienes!”, o “¿Pero todo a la vez? ¡Recórcholis, que mala suerte!”.

La cosa de verdad que parecía grave, y no faltó quien opinara acerca de la presencia de energías negativas o, “mala vibra”. Hasta llegué a pensar que no me quedaría otro camino que recurrir a Paulo Cohelo, para ver si algún sabio o, maestro, o discípulo, o mago, o brujo, o prostituta, le había enseñado algo al respecto y éste a su vez, me lo retransmitía por medio de uno de sus escritos.

“Feng Shui” (¡santos símbolos y animalitos chinos, Batman!) Esa fue otra posible solución aportada por algunos allegados –ya había pensado en unos “ramazos”, pero me llamaron ignorante y anticuado-. Lo cierto es que me preparé cual niño Jesús, para recibir incienso y mirra y de esta manera inundar mi casa con humo purificador y exorcizante. Por cierto, si algún día se les ocurre poner animalitos chinos en su casa, procuren que de verdad sean “Animales Chinos”, es decir, no hagan como yo que para salir del paso, compré un tigrito, sí, pero de esos que usan los taxistas. Conseguí el perro y la rata, y de verdad que se veían ridículos los tres bichos esos moviendo la cabeza para todos lados. Ah, y en frente les puse un gato que parecía un fiscal de transito (“eso es plotección”, dijo el maracucho que me los vendió, haciéndose el chino).

¿No será que te pusieron un trabajo? Trabajo el que tenía que pasar para mandar a arreglar todo. Trabajo el que estoy pasando con la cantidad de “peroles” dañados. Trabajo el que me costó entender que ciertamente es cuestión de energía… la mía.

No sabría explicar el porqué de repente todo se daña en una casa, sin respetar un orden, sin seguir una secuencia lógica, o sin establecer prioridades, creo que eso se lo voy a dejar a Fraga, a León o al mismo Cohelo. Tampoco sé si les habrá pasado, pero cuando salí a la calle y grité a los cuatro vientos, “por qué señor, por qué a mi…”, de vaina y me golpeo la cabeza con una guía telefónica que cayó del cielo.

Estoy esperando la llegada de los “sabios”, o mejor dicho, de los técnicos que comencé a llamar y que poco a poco irán desfilando por mi casa, dejando todo reparado a su paso, reestableciendo el orden y poniendo a circular nuevamente la buena “vibra”. Razón y verdad tienen las sabias palabras de mi querida esposa: “¡Coño, llama al técnico… nojoda!”. Tan linda, ella sí que tiene energía. Y yo la buena suerte de contar con buenos reflejos porque, de verdad que la guía telefónica venía con todo… Los dejo, están llamando a la puerta, debe ser uno de los técnicos…








lunes, marzo 31, 2008

¡Creatividad! ¿Con qué se come eso?

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Oscar Marcano
Edda Armas
Juan Carlos Méndez Guédez
Roberto Martínez Bachrich
Juan Carlos Chirinos
Carlos Zerpa
María Celina Nuñez
Enrique Enriquez
Enza García
Roberto Echeto
Rolando Peña
Joaquín Ortega
Lena Yau...

Todos ellos respondieron las preguntas de los hermanos Chang

y nos contaron sobre el trabajo creativo...


Que los disfruten...


LOS HERMANOS CHANG (Y QUE) CREATIVOS


http://www.hermanoschang.blogspot.com/

miércoles, marzo 26, 2008

Días...

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Existen días, cuyo amanecer trae consigo una extraña sensación de malignidad e irreverencia. Son esos días en los que él, se aparta de la manada; porque su humor y olor cambian, entonces no lo reconocen los otros, ni siquiera él mismo. Justo en ese momento es cuando prefiere vagar solitario por el bosque, explorar solo, andar sin compañía. En ese estado, no le reza a Apolo, su dios; porque se acusa impío, indigno.

Camina con la cabeza gacha, pero no por timidez ni sumisión, sino para esconder sus colmillos. Su hocico no está para lamidas, ni carantoñas, pero si para morder y hacer daño, por eso lo mantiene cerrado. Al abstraerse, evita perturbar su entorno. Prefiere huir hacia la montaña, buscando paz y sosiego -para él y para el resto-, y así calmar su iracundo espíritu.

Por ahora olvida el placer que brinda el roce de la suave brisa en su lomo, la fémina fragancia de las flores, el sabor sanguinolento de la carne fresca; el éxtasis que se consigue al retozar y refocilarse. Deja pasar todo eso y se hace a un lado.

“La felicidad es cosa de humanos, no de lobos…” - Piensa, mientras le gruñe al viento.
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lunes, febrero 25, 2008

IMAGINARIUM

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Mi infancia fue pobre en amigos, pero rica en imaginación. De allí que la mayoría de los entes con los cuales interactuaba, fuesen de esa misma naturaleza. Del porqué, es otra historia…

Algunos de ellos se niegan a dejarme. Sobreviven al tiempo, la madurez y el raciocinio; y eso que se los he pedido en innumerables ocasiones.

-Muchachos por favor, miren que a nadie la parece bien ver a otro hablando solo en la calle. Enseguida lo catalogan de orate y, yo ya estoy muy viejo para eso…

“¡De aquí no nos vamos!, ¡aquí nos quedamos! ¡De aquí no nos vamos!, ¡aquí nos quedamos!”

Una gorda alta pelirroja y barbuda (ella insiste en que es mi tía). La enana que parece un clon de Nina Hagen. El muchachito con pinta de monaguillo que jura y perjura ser mi conciencia y, el misterioso hombre de capa y armadura que nunca dice nada.

Cualquier psicólogo tendría una muy buena explicación para cada caso, pero la verdad, me tiene sin cuidado. Yo simplemente espero a que algún día me hagan caso y se vayan. Mientras tanto disfruto -o sufro-, de su compañía.

Lo cierto es que de cualquier modo, eso de las amistades virtuales o imaginarias, ha permanecido y, ahora con el cuento de la Internet… la cosa da para más.

Digamos que en la actualidad, este servidor, ungido por la beligerancia, subversividad e impunidad que rigen en estos tiempos, ahora más bien se jacta y regodea de ciertas y determinadas camaraderías que vaya usted a saber qué tan reales son.

-Sabes que estuve leyendo en la revista del domingo, un artículo acerca del día de los enamorados ¡Ese Roberto Echeto sí que es loco vale! ¿Él es amigo tuyo, no?

-¡De bolas! – Respondo al tiempo que escupo en el fregador y me rasco en la entrepierna.

-¿Y es siempre así?

-¡Jeje! Por qué crees que es mi amigo. Cada vez que nos encontramos, me hecha unos cuentos que…

-De verdad que está loco.

-Imagínate que tiene una Jirafa de mascota.

-¿Tú la has visto?

-¡De bolas! – Vuelvo a escupir y a rascarme.

-¿Y qué es de la vida de Fedosy? Tienes tiempo sin nombrarlo, ¿están peleados?

-¡No chica!, ¿tu eres loca? Él y yo somos como sobaco y desodorante-. Ahora me sueno la nariz, haciendo que mi mujer se aparte y arrugue más el entrecejo.

-No te voy a pedir que aclares, ni siquiera me interesa ya qué carrizo quisiste decir con eso.

-Complemento vale, complemento. Ayuda. Yo siempre le estoy dando tips y recomendaciones, tú sabes, él está empezando, hay que ayudarlo.

-¡Claro! ¡Claro!

-Aunque su mayor problema es el carácter. Ese tipo sí que es violento. La otra vez le rayó el capó de la moto a un motorizado, y creo que hasta le partió el parabrisas.

-¿A un motorizado?

-Ajá – y sigo asintiendo con la cabeza mientras engullo un trozo de jabalí asado con mucha salsa picante.

-¡Capó y parabrisas! ¿Una moto?

-¡Claro!, guante y pelota mamá: motorizado…

-¡…! ¿…?

-Nunca entiendes nada chica…

-Ni yo ni nadie mijito… ¿En la caja donde viniste, no había un manual de instrucciones?

-¡Ay, qué risa! ¡Qué chiste! Estás que quemas…

-Por cierto, ¿conseguiste el libro de Israel Centeno, cómo es que se llama, “Chispas”?

-Bengala chica, bengala, no seas bruta. Y no, no lo he conseguido.

-¿Y por qué no te lo regala? Según tu, él es como tu hermano...

-Porque no. Porque él sabe lo orgulloso que soy. Además, yo soy un hombre chica, qué te pasa. No, no, no, no, yo me compro mi vaina- respondo con cara de arrecho, ella entiende inmediatamente que me ha incomodado y baja la cabeza.

-He visto su foto en el blog y, se me parece un poco al Dr. House.

-¿Quién demonios es ése? ¡Ah!, ya sé. Debe ser un personaje de alguna de esas novelitas pajúas que te tengo prohibido que veas- le increpo después de sorber un buen trago de cerveza bien fría, para luego eructar como un hipopótamo.

-De tus amigos el que más me gusta es Urriola; por las cosas que escribe debe ser muy inteligente y sensible.

-No vale, si ese es otro cascarrabias.

-¿Estás seguro?

-Tan seguro como que esta noche te doy lo tuyo – afirmo mientras me acomodo el pantalón.

-Pero no parece.

-¿Quién lo conoce como a sus tripas, tú o yo?

-Si bueno yo sé, pero…

La lista sigue. Tengo además amigas periodistas, información veraz es lo suyo (y un buen cuento de vez en cuando). Dos personajes muy especiales: Una mezcla entre Strawberry Shortcake y Aeón Flux y, una esfinge de mármol blanco con cabeza de león que escribe hermosas poesías y vive en una nube. Ah, y uno que otro duendecillo que se aparece de repente por allí. “¡De aquí no nos vamos!, ¡aquí nos quedamos! ¡De aquí no nos vamos!, ¡aquí nos quedamos!”. Amigos imaginarios a estas alturas, ¡ja!, quién lo diría…

-Supongo que el lenguaje soez, la chabacanería y la actitud machista, también son parte de tu imaginación.

-Desde luego que sí, pichoncita.

-Eso espero.

-Sí mi tesoro.

-¿Vas a preparar la cena?

-Claro mi ternerita.

-Y después de comer, a la cama temprano. Por esta noche, nada de Internet.

-Lo que tú digas cielo.

¿Realidad o ficción? Dicen por allí que: “La imaginación nos hace dueños de nuestra vida” Y “Del imaginar viene el existir, por eso nos podemos preguntar: Si no imagináramos, ¿existiría todo esto?”. De mis conversaciones con Nina Hagen (el clon en miniatura), han surgido cosas muy interesantes. De las que he sostenido con Israel Centeno también pero, ¿cuál de ellos es real? No sé… a veces me pierdo en ese gran imaginarium que es mi cabeza.


-¡Que apagues esa computadora!... Y ya deja de estar hablando solo.


martes, febrero 19, 2008

CUARTO JUEGO

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El Lémur, para evitar ser utilizado, escamoteado, inculpado, mineralizado, homogeneizado o pasteurizado, a menudo utiliza la frase: “No voy a caer en tu juego”. Pero en esta oportunidad, no le sirvió de nada. El Lémur fue atrapado y cayó (que no fue que calló, aunque esa era su intención).

Todo comenzó una noche en la que el Lémur, fue sorprendido en plena sesión de meditación y, mientras ponía en práctica los ejercicios aprendidos de su maestro Lobsang Rampa, ella, enjaezada con velo, corpiño, falda, caderín y, haciendo sonar sus chinchines al ritmo del darbukka, le hizo “caer en su juego”.

El juego del Ping-Blogger-Pong…

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PINCHA EL CERTIFICADO PARA IR A LA ENTREVISTA

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jueves, febrero 14, 2008

Hoy, 14 de Febrero

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"Hoy, 14 de febrero, día de la amistad el amor y el santo mártir Valentín, quisiera recordarte que:

...Recojas la “caca” del perro.
...Laves los trastos sucios que quedaron en la cocina.
...Busques la ropa en la tintorería.
...Compres la carne para la semana.
...Pagues el condominio.
...No olvides cancelar el servicio telefónico.
...Tampoco el gas y la luz.
...Te toca buscar a los niños.
...Hables con el conserje para que suba a revisar la lámpara que se quemó.
...Llames a tu mamá y por lo que más quieras, dile que la amas (si puedes, llama a la mía también y, no estaría demás que le dijeras que también la quieres)
...Si llegas temprano, por favor saques la ropa de la secadora. Ah, y que pongas a secar la que está en la lavadora.

Hoy llego un poco tarde, voy a celebrar con las muchachas el día de la amistad. El pollo está descongelado, si quieres puedes aprovechar el tiempo y prepararlo para mañana.

Te quiere, tu adorada Valentina…"

Esta carta la encontré al lado de una tacita de café, tempranito en la mañana. Sí, no hay duda de que me quiere y, de que siempre está pendiente de mí. Sobre todo hoy, 14 de febrero, día de la amistad el amor y, el santo mártir...


miércoles, febrero 13, 2008

martes, febrero 12, 2008

LOS CHANG ECHAN EL CUENTO

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Amigos:


Los Chang están de regreso.
Como se dice de Cristo, pero esto sí es en serio, volvieron dados al Diablo...



Y es que los tiempos cambian,
el aburrimiento aletarga
y se deben tomar nuevos rumbos
para no morir en el intento...

¿Que cómo es la cosa?

Pues aquí los hermanitos echan el cuento...


Esperamos gusten de estos nuevos cuadernos Chang:


www.hermanoschang.blogspot.com


jueves, febrero 07, 2008

Historia de supermercado

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El joven Rabindranath se encontraba en la cola del supermercado desde hacía un largo periodo. Ya habían pasado las tres señoras que pagaron con “cestatickets”, los dos señores que cancelaron con tarjeta de débito pero no recordaban la clave, cuatro personas más que se empeñaban en revisar minuciosamente la factura de compra y, la doñita que siempre se le olvidaba algo y dejaba a la cajera esperando hasta que ella regresara con el fulano artículo.

Rabindranath estaba cerca; el espacio entre su carrito y la caja era mínimo. Sólo faltaba la jovencita que todavía ojeaba la lista de tres cuartillas para verificar que no hubiese omitido ningún producto. Después de apartar el tercer carrito que había utilizado, la muchacha le ofreció una dulce y alentadora sonrisa al joven Rabindranath como indicándole que ya faltaba poco.

Cuando se hizo el espacio, Rabin se volteo para tomar el primer artículo que montaría en la banda rodante y al incorporarse, se topó con el rostro afable y risueño de una ancianita. “¿Puedo?”, le dijo al momento que se adelantaba a colocar un paquete de galletas y un jugo de ciruelas en el espacio que segundos antes se encontraba desocupado. Rabindranath no reaccionó sino hasta que escuchó las voces de dos mujeres que estaban justo detrás de él. “¡Déjala pasar hombre de Dios, qué no ves que se trata de una pobre e indefensa abuelita…!”.

El joven guardó silencio, logrando sólo mostrar una gélida e incomoda sonrisa. De seguido, apareció en escena un vigilante que muy amablemente conminó a las dos mujeres que salieron en apoyo de la anciana a pasar antes que Rabindranath, ya que ambas se encontraban en avanzado estado de gravidez.

Rabindranath soportó de manera estoica y paciente. No dijo nada. La sonrisa permanecía intacta. Al fin era su turno y nada parecía interponerse entre él y la cajera… “Amor, ¿me dejas pasar?, sólo llevo una frasco de bebida hidratante y un paquete de toallas sanitarias. Anda, ¿sí?”. Tres gorilas fornidos, de quijada grande y karatekas que pasarían inmediatamente después que él, le gritaron al unísono, “¡déjala pasar imbécil!, ¿no te fijas en lo buenotota que está?” “¡Gracias muchachos!”, respondió la chica con cara de actriz porno y ropa deportiva bien ceñida al groseramente escultural cuerpo.

Temiendo una nueva incursión de alguien, cualquiera que se sintiese con más derechos que él, Rabindranath le cedió su turno a los tres gorilas fornidos, de quijada grande y karatekas. Quería ver cómo reaccionarían ellos ahora, ante una viejecita, una embarazada, una monja, un pastor evangélico discapacitado, un perro lazarillo o un turista con dolor de muelas. Pero nadie se presentó. Los tres gorilas fornidos, de quijada grande y karatekas, cancelaron tranquilamente sus provisiones de galletas energéticas, sus merengadas fortificadas, mineralizadas y vitaminizadas, un buen racimo de bananas importadas de Nigeria, seis kilos de chuletas de bisonte y una caja de bombones (¡Ay, papá!).

Un exhausto, tenso y sudoroso Rabindranath por fin llegó a la caja registradora. “Un momentito please, voy al baño y ya vuelvo, no mijo, es que aquí piensan que una es un robot…”. La decencia, la sociedad, sus principios, su crianza, su educación, todo se confabulaba para que Rabindranath se limitara a observar calladamente; sus manos y rodillas temblaban pero él, permanecía sereno, al menos de la cara para afuera.

Después de arreglar sus víveres y beberse una cerveza bien fría, el joven Rabindranath se fue a tomar una pequeña siesta, la cual se vio interrumpida unos instantes después por un avance informativo que se escuchaba en la radio: “¡Extra! ¡Extra! ¡Urgente! Noticia de última hora. Acaba de producirse una desgracia en las afueras del supermercado Bombay. Se trata de una masacre. Un acto cruel y desalmado en el que perdieron la vida una gran cantidad de personas a manos de un experimentado, bien adiestrado y certero francotirador. La lista de victimas fatales está compuesta por: Tres señoras que aún conservaban restos de talonarios de cestatickets en sus manos, dos señores a quienes se les encontró una tarjeta de débito a cada uno en su bolsillo, cuatro personas más que intentaron cubrirse con sus facturas de compra, una doñita que según algunos curiosos tenía fama de olvidadiza, una joven que yacía bajo un motón de bolsas del supermercado, una anciana que abrazaba un pote de jugo de ciruelas, dos mujeres embarazadas, un vigilante, una chica con cara de actriz porno y cuerpo groseramente escultural (“fui, fuio”…¡qué buenototota!), tres gorilas fornidos, de quijada grande y karatekas, una cajera, una monja, un pastor evangélico discapacitado, un perro lazarillo y un turista con dolor de muelas. Eso es todo por los momentos. Seguiremos informando…”

Rabindranath corrió al baño a echarse agua en la cabeza y comenzó a estregársela con fuerza, como queriendo lavar algún sórdido e impuro pensamiento.

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jueves, enero 31, 2008




¡Coño!, que no soy ningún secuestrador, ni terrorista, ni corrupto, ni narcotraficante vale ¿Le van a estar creyendo a Globovisión? Ustedes lo que están es paranoicos; dejen de estar viendo canales golpistas...
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miércoles, enero 23, 2008

Curiosidad

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.Nota: Si eres curioso, pincha el título. La imagen es

de Luís Royo y se llama "Prohibido"

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En días pasados, mi curiosa amiga Ophir transmutada en el célebre personaje de Don Juan de Marcos (My name is Don Juan de Marco. I am the World gratest lover…), lanzó al aire esta interrogante:

"¿Has amado alguna vez a una mujer hasta conseguir que rezumara leche como si estuviera dando a luz al mismo amor y sólo pudiese alimentarlo o reventar? ¿Alguna vez has saboreado a una mujer hasta hacerle creer que podía quedar satisfecha sólo consumiendo la lengua que la había devorado? ¿Has amado de tal modo a una mujer que el sonido de tu voz en su oído provocara una explosión de placer de tal intensidad que sólo el llanto pudiese aliviarla?”

Y remató con la siguiente aseveración: “Responde que sí y di que soy tu testigo...”

Yo dije ¡Diantres!, ¿se puede amar así? La cuestión es que no pude evitar reflexionar acerca del tema:

Salpimientas una chuleta de cerdo y la pones a macerar en una mezcla de mostaza, ajo y jugo de naranja. Luego la sofríes hasta que esté bien dorada y la bañas con la mezcla de la maceración, decoras con unas rodajas de naranja y listo. Esto es una receta de cocina.

Sirves la mesa con una copa de buen Merlot, un puré de papas, una rica ensalada, la chuleta y te dispones a comer cuando de pronto y sin que lo esperes, llega tu pareja y dice: “¡qué rico!, ¿lo hiciste para mí?”, y tú le respondes, “claro mi cielo, ven, siéntate a comer mientras yo te acompaño con otra copa de vino”. Esto es amar.

A veces me pregunto si el amor realmente necesita de la retórica y la poesía para ser, amor.

Sentir. El amor se siente, se vive, se transpira, se expresa de mil y un formas. Y el amor en sí es poesía y cada una de sus expresiones un verso. ¿Entonces, sí la necesita?, ¿y a la retórica también? No lo sé, yo sólo me hago la pregunta y continúo girando en torno a ella.

A veces siento amar a tal punto que mis días huelen a ella, mis pensamientos tienen su textura y, su cuerpo invade el sabor de todo lo que pruebo. ¡Diantres! ¿Eso es amar?

Se dice que a los hombres les cuesta admitirlo, demostrarlo y más aún, decirlo. Sí, con tanto amor por dentro y a veces cuesta espetar un “te amo”. ¿A quién culpamos? ¿A aquella mujer que cuando pequeños nos decía que los hombres no lloran? O, al hombre grande y fuerte que nunca escuchamos decirlo, ¿y se suponía que debía enseñarnos?

Para qué buscar el principio y el porqué. Ya no importa. Resultaría más interesante encontrar la mejor forma de demostrarlo o, decirlo; la manera más honesta y sincera, la más cómoda…

“Te quiero” o, “te amo”, a lo mejor no siempre es suficiente. “No puedo vivir sin ti” o, “moriría si no estás”, quizás no todo el tiempo suene creíble.

Qué tal si probamos con: “Pudiera vivir sin ti, pero prefiero no tener que demostrarlo…”

Quizás no tenga mucha retórica, pero siento que hay poesía (e integridad).

En pos de algo distinto, voy a probar con la chuleta y el Merlot (pero le doy sólo diez minutos para que llegue, pasado ese tiempo, no respondo ¡Total!, ella sabe que la amo… Jejé)

lunes, enero 21, 2008

Y nunca crecieron...

Botanita le dice a Jamelgo, “dime que me quieres”, y él le pregunta, “¿por qué?”. “Porque me duele la barriga”, “¿Y eso qué tiene que ver?”, “que así se me quita”, “¿quién lo dice?”, “yo lo digo”.

Jamelgo miraba a Botanita con desconfianza porque no sabía qué se proponía, ella estaba un poco loquita y no se quería arriesgar; si le hacía caso, a lo mejor se metía en problemas.

“La última vez que te hice caso, me golpeé durísimo allá abajo”, “¿abajo en dónde?”, “¡allí!”, “eso tiene nombre”, “tú lo sabes”, “tú también”…

A Jamelgo le daba miedo jugar con Botanita porque siempre pasaba algo. Sin embargo, al final terminaba cediendo. Jamelgo era tímido y un poco tonto; demasiado infantil, diría Botanita. “¡Pánfilo!”, “¡mala!”, “¿qué clase de ofensa es esa?”, “es que siempre me haces maldades”, “¿sabes qué significa pánfilo?”, “no”, “¡PÁNFILO!”.

Botanita era muy precoz, “demasiado para su edad”, decían las tías.

“Pon tu dedo aquí”, “¿dónde?”, “¡aquí, tonto!”, “no quiero”, “¿por qué?”, “porque es malo y dios nos va a castigar”, “él no nos está viendo”, “¿cómo sabes?”, “porque él no tiene visión de rayos equis”, “bueno, pero mejor nos metemos debajo de la cama; por si acaso”. “Anda pon el dedo, toca…”, “está húmedo”, “¿te gusta?”, “no”, “¡PÁNFILO!”.

Por lo general, Jamelgo, después de ceder ante cada nueva propuesta de Botanita y, darse cuenta de qué se trataba, salía corriendo...

“La última vez que me hiciste tocar tus globitos, me salió un chichón en la cabeza”, “¡quién te manda a salir corriendo y no fijarte por dónde vas!”, “es que pensé que de verdad habían explotado”, “sólo grité para asustarte; zopenco”, “tú y tus palabrotas”.

Botanita leía mucho. Jamelgo también pero, nunca entendía nada. Botanita preguntaba y aprendía, a su manera. Jamelgo no preguntaba, temía que le fuesen a reprender, así que acudía a su perspicaz amiga.

“¿Por qué este hombre y esta mujer se acuestan desnudos?”, “para tener un bebé”, “los bebés vienen de los hospitales”, “¡si eres gafo!”, “no me gustan estas revistas, prefiero los suplementos”, “así nunca vas a aprender”, “sí, debe ser que tú sabes mucho”, “¡al menos sé cómo se hacen los bebés!”, “¡cómo!”, “¡frotando las barrigas, una contra la otra!”.

Jamelgo, en algún momento pensó en deshacerse de Botanita; no buscarla más. Él pensaba que las cosas no podían terminar bien si seguía con esa amistad, pero, qué saben los niños de conveniencias. Además, disfrutaba mucho jugando con ella, ¡claro!, hasta que inventaba algo.

“Dame un besito, acá”, “súbete la bombacha”, “si te bajas el interior”, “¿para qué?”, “para darte yo el besito”, “¡no!, déjame”, “no corras; cuidado con la… patineta…”, “¡OUCH!”.

¡Y vaya que Botanita inventaba!:

“Déjame darte un chupadita”, “la otra vez me mordiste”, “me refería a tu helado, cabeza hueca”, “ya deja de rascarte”, “me pica mucho, creo que es porque ya es el momento de ser mamá”, “a mí no me veas”, “dame acá ese helado”, “no te lo vayas a pasar por… ¡NOOOOOOO!”.

A pesar de lo aventajada que resultaba ser Botanita en algunas ocasiones, ella no quería crecer. En su diario llegó a escribir: “…no quiero crecer, crecer duele. Y yo aún creciendo, aquel dolor en los pechos, como duelen las teticas cuando crecen, y duele la primera menstruación y duele el primer amor, y duelen las caderas y duele ser virgen y duele todo…”

Jamelgo llegó a leerlo. No entendía nada. Botanita se disgustó con él por haber tomado su diario. Jamelgo pidió disculpas y ella le puso una penitencia.

“Qué manía la tuya con eso de los besos. No voy a pasar mi lengua por ningún lado”, “entonces le digo a tú papá que no sólo leíste mi diario sino que además, juegas con mis muñecas”, “pero si me pillan haciendo lo que me pides, igual me van a castigar”, “tú verás que haces, pero de que me las pagas, me las pagas…”

Y pagó. Con un morado en la pierna. Salió corriendo, llevándose una silla por el medio. Botanita se destornillaba de la risa y le gritaba: “¡era mentira, sí llevo ropa interior, papanatas!”.

Jamelgo nunca crecería. Botanita tampoco. Aún eran amigos y, de vez en cuando se hablaban.

“Dime que me quieres”, “¿por qué?”, “porque me duele la barriga”, “eso nunca funcionó”, “que así se me quita”, “¿quién lo dice?”, “yo lo digo”.

miércoles, enero 16, 2008

MUUUUAAAAAAAK!

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-¿Por qué esa mujer te acaba de estampar un beso?
-Y yo qué sé.
-¿Me vas a decir que no la conoces?
-Sí
-¡Cínico!
-¡Desconfiada!
-Dime quién es.
-Que no lo sé, una loca, quién sabe.
-¿Y por qué la sonrisa de 180 grados?
-Porque me pareció gracioso.
-Voy a hacer lo mismo con cualquier tipo que pase y que esté buenísimo, ya que te parece tan chistoso.
-Ni te atrevas.
-¡QUÉ! Ay, mi amor. Me canso…
-Mira vale, dejémoslo así. Ya está bueno.
-Claro, al señor le empotran un beso en plena calle, en mi propia cara, y él ni siquiera puede dar una simple explicación.
-Coño pana, sonríe.
-Más o menos cómo por qué.
-Estamos en la cámara indiscreta.
-¿Cómo?
-Sí, mira, ya sé en donde está.
-¿Dónde?
-Allá, en esa camioneta con los vidrios ahumados.
-No la veo.
-Allá chica, fíjate bien.
-¡Que no veo nada!
-Y por allá está el tipo este…
-¿Cuál?
- El de la telenovela.
-¿El buenote?
-Sí creo que es ése, ven vamos a ver.
-Ay sí, vamos.
-¡Dios existe!
-¿Qué dices?
-Que si ya lo viste
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sábado, enero 12, 2008

¡Coño, carajo...!

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Flojazo decidió que para esta navidad, sí recibiría a San Nicolás. Para ello construyó una chimenea en su apartamento, compró galletas y tras un gran esfuerzo y seis horas de cola, consiguió leche. Jamás imaginó que esa decisión, no sería la mejor. La chimenea ahora está clausurada y, las cenizas de una criatura peluda con grandes dientes y enormes ojos que vestía un traje rojo, gorro del mismo color con borla blanca en la punta y botas negras, reposan en una caja de madera adornada con antiguos y misteriosos jeroglíficos.

-¡Coño, carajo, mataron al Grinch!- Gritó la hija.
-Que no es el Grinch- Replicó Flojazo.
-Que sí lo es, ¡imbécil!
-¡Que soy tu padre!
-Y yo, tu hija.
-Okey.

El problema ahora radicaba en qué hacer con el cuerpo. Flojazo, dados sus conocimientos en magia negra, necromancia, histeria colectiva y, pirotecnia, resolvió que el cadáver debía ser incinerado. Su hija seguía lamentándose pero, Flojazo estaba convencido de que a pesar de lo verdusco del pelaje, el cuerpo pertenecía a un licántropo.

-Utilizaremos la chimenea para cremarlo.
-Mi mamá se va a arrechar.
-¿Por qué?
-Porque se manchó la alfombra.
-Está dormida.
-¿La alfombra?
-Tu mamá.
-¡Ah!

Para Flojazo, lo de la alfombra pasó a un segundo plano. Lo realmente importante era, qué hacer con el cuerpo.

-Busca qué cosas utilizar para encender el fuego en la chimenea.
-Aquí está la pata de palo del abuelo Taylor.
-Deja eso en su sitio.
-Pero tu dijiste que…
-Busca otra cosa.
-La mecedora de la abuela.
-Ayuda, ¿quieres?, ayuda.
-¿Tu colección de guías telefónicas?
-Mejor tus afiches de rockeros indeseables.
-Y por que no tus…
-Shsssssssssss. Tú mamá se va a despertar.
-Usa un sweater viejo de la abuela.
-¡Coño!, ¿quieres incendiar el apartamento?

Al fin, Flojazo y su hija consiguieron con qué iniciar la fogata en donde cremarían los restos de aquella criatura, los cuales ya saben en donde reposan actualmente.

Pasadas un par de horas, Flojazo escribía una carta para los Reyes Magos mientras sumergía una galleta en el vaso de leche:

“Queridos Reyes Magos, necesito otra caja de balas de plata…”

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