miércoles, enero 23, 2008

Curiosidad

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.Nota: Si eres curioso, pincha el título. La imagen es

de Luís Royo y se llama "Prohibido"

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En días pasados, mi curiosa amiga Ophir transmutada en el célebre personaje de Don Juan de Marcos (My name is Don Juan de Marco. I am the World gratest lover…), lanzó al aire esta interrogante:

"¿Has amado alguna vez a una mujer hasta conseguir que rezumara leche como si estuviera dando a luz al mismo amor y sólo pudiese alimentarlo o reventar? ¿Alguna vez has saboreado a una mujer hasta hacerle creer que podía quedar satisfecha sólo consumiendo la lengua que la había devorado? ¿Has amado de tal modo a una mujer que el sonido de tu voz en su oído provocara una explosión de placer de tal intensidad que sólo el llanto pudiese aliviarla?”

Y remató con la siguiente aseveración: “Responde que sí y di que soy tu testigo...”

Yo dije ¡Diantres!, ¿se puede amar así? La cuestión es que no pude evitar reflexionar acerca del tema:

Salpimientas una chuleta de cerdo y la pones a macerar en una mezcla de mostaza, ajo y jugo de naranja. Luego la sofríes hasta que esté bien dorada y la bañas con la mezcla de la maceración, decoras con unas rodajas de naranja y listo. Esto es una receta de cocina.

Sirves la mesa con una copa de buen Merlot, un puré de papas, una rica ensalada, la chuleta y te dispones a comer cuando de pronto y sin que lo esperes, llega tu pareja y dice: “¡qué rico!, ¿lo hiciste para mí?”, y tú le respondes, “claro mi cielo, ven, siéntate a comer mientras yo te acompaño con otra copa de vino”. Esto es amar.

A veces me pregunto si el amor realmente necesita de la retórica y la poesía para ser, amor.

Sentir. El amor se siente, se vive, se transpira, se expresa de mil y un formas. Y el amor en sí es poesía y cada una de sus expresiones un verso. ¿Entonces, sí la necesita?, ¿y a la retórica también? No lo sé, yo sólo me hago la pregunta y continúo girando en torno a ella.

A veces siento amar a tal punto que mis días huelen a ella, mis pensamientos tienen su textura y, su cuerpo invade el sabor de todo lo que pruebo. ¡Diantres! ¿Eso es amar?

Se dice que a los hombres les cuesta admitirlo, demostrarlo y más aún, decirlo. Sí, con tanto amor por dentro y a veces cuesta espetar un “te amo”. ¿A quién culpamos? ¿A aquella mujer que cuando pequeños nos decía que los hombres no lloran? O, al hombre grande y fuerte que nunca escuchamos decirlo, ¿y se suponía que debía enseñarnos?

Para qué buscar el principio y el porqué. Ya no importa. Resultaría más interesante encontrar la mejor forma de demostrarlo o, decirlo; la manera más honesta y sincera, la más cómoda…

“Te quiero” o, “te amo”, a lo mejor no siempre es suficiente. “No puedo vivir sin ti” o, “moriría si no estás”, quizás no todo el tiempo suene creíble.

Qué tal si probamos con: “Pudiera vivir sin ti, pero prefiero no tener que demostrarlo…”

Quizás no tenga mucha retórica, pero siento que hay poesía (e integridad).

En pos de algo distinto, voy a probar con la chuleta y el Merlot (pero le doy sólo diez minutos para que llegue, pasado ese tiempo, no respondo ¡Total!, ella sabe que la amo… Jejé)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Algo así como elegirnos una y otra vez..sin condiciones.
una curiosa babosa.

Ophir Alviárez dijo...

...Cuando leí los comentarios que había suscitado mi curiosidad realmente me quedé mucho rato pensando al respecto, sobre todo después de que uno de mis asiduos lanzara esa de que: "El primer impulso de un latino al leer el fragmento es decir que sí, lo que revela una avidez de publicidad tal y una ingenuidad al desconocer el tipo de sonrisa y de pensamiento que esa respuesta genera en la mentalidad femenina" y citó a Luis Fernández y a su personaje de Miranda, conocido por su atractivo y el exito con las mujeres. Hubo otro que sin titubear respondió que sí y un Lémur que -casi pude oír los suspiros- emitió un "diantres".

Ahora me complementas la respuesta con un acertadísimo análisis que me permite asentir y una vez más estar de acuerdo contigo; son distintos los puntos de vista entre hombres y mujeres y aunque ambos sintamos el amor, la manera de expresarlo, la forma de decirlo, cambia de acuerdo con el género; pero sé que esa no es la cuestión, la cuestión es amar y ser amado, -o creer que se es- y vivir a plenitud lo que se siente. Sí.

Yo me quedo con: "Si digo, “te quiero” o “te amo”, a lo mejor no me es suficiente. Quizás, en lugar de eso, deba decir más bien: “Pudiera vivir sin ti, pero prefiero no tener que demostrarlo…” Me parece que lo eso encierra todo y más claro, imposible.

Eres un sol, gracias por lo fructífero de la polémica.

Un abrazo.

OA