jueves, septiembre 07, 2006

Luis Pescetti

Gracias a un hada, de esas que pululan en la Blogósfera, conocí el trabajo de este señor:

Luis María Pescetti


Luis María Pescetti nació en San Jorge, provincia de Santa Fe, Argentina, en 1958.
Músico terapeuta, realizó estudios de: piano, canto, pedagogía musical, armonía y composición. Trabajó en rehabilitación de mujeres operadas de mama y con pacientes psiquiátricos, niños y adultos.
Fue profesor de música en preescolar, escuelas primarias, secundarias y Universidades. Trabajó para la Secretaría de Cultura de la Nación en el Plan Nacional de Lectura (Argentina).
Compositor de canciones infantiles, tiene tres discos: El vampiro negro, Cassette pirata y Bocasucia.
Miembro fundador del Movimiento de la Canción Infantil Latinoamericana y del Caribe.
Autor de varios libros de humor para niños, entre los que se destacan Caperucita Roja (tal como se la contaron a Jorge), Natacha, El pulpo está crudo, Historias de los señores Moc y Poc y Frin,
También escribió humor para adultos: Qué fácil es estar en pareja, La vida y otros síntomas; Copyright. El ciudadano de mis zapatos.

Yo, con premeditación, alevosía, descaro y abuso, me permití extraer de su sitio en la Web, una muestra de su obra (gracias Isa...)

Un cuento de amor y amistad (El Cuento de la caca)

Pablo, el que hacía caca en un establo, le dijo a Inés, la de la caca al revés, que si quería jugar con él y con Rubén, que hacía caca en un tren. Inés estaba con Sofía, la que hacía caca todo el día, y le contestó que no. Pablo, el de la caca para el diablo, se enojó. Justo pasaba por ahí la maestra Teresa, que hacía caca con frambuesa, y le dijo:
—Pablo, el que hace caca cuando le hablo, no le digas así a Inés, la de la caca de pez. Mejor andáte a jugar con Luis, el de la caca y el pis, o con Gustavo, el de la caca por centavo.
Pablo le contestó:
—Señorita Teresa, que hace caca con destreza, lo que pasa es que ellas, que hacen la caca tan bella, nunca quieren jugar con nosotros, que hacemos caca con otros.
La maestra Teresa, que hacía caca en una mesa, lo miró con mucho cariño a Pablo, el que hacía caca en un vocablo, y le dijo:
—¡Ay tesoro, el de la caca de loro! ¿no será que estás enamorado de ellas, que hacen caca con estrellas?
Justo llegaba Tomás, el de la caca das, y cuando oyó eso le dijo a la señorita, que hacía caca tan finita:
—Es verdad maestra, la que la caca le cuesta, él está muy enamorado de Sofía, la que hace caca en las vías.
Pablo se puso colorado de enojo y les contestó:
—¡No es cierto! Y vos, Tomás tomalosa, que hacés la caca en Formosa, vos gustás de Inés, que hace una caca por vez.
—¡Mentiroso! mirá, Pablo pableta, que hace la caca en bicicleta, mejor te callás.
Entonces la señorita Teresa, que tenía caca en la cabeza, los miró y les dijo:
—Pablo Pablito, caca de pajarito, y Tomás Tomasito, caca de perrito, ustedes son amigos y no tienen que pelearse ni por la caca enojarse. Por ahora vayan a jugar entre ustedes, que ya va a llegar el día en que esas niñas, con la caca en trensiñas, los buscarán para jugar.
Pablo y Tomás, salieron corriendo abrazados, haciendo caca de parados, y se olvidaron de preguntar si trensiñas quiere decir algo o nada más lo inventó la señorita haciendo caca con palabritas.

© Luis Pescetti

5 comentarios:

Isa dijo...
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Isa dijo...

graciasss!!1 no leía el cuento desde que alfredo, el que hace caca con los dedos, lo leyó en un evento :)

Ya lo voy a imprimir, además no sabía quien era su autor :)

Eduardo dijo...

JAJAJAJAJAJAJJAJAJA! me rei en cada linea con este cuento... lo disfrute en grande. Ingenioso, curioso, extraño e inverosimil, mezcla perfecta ;)

Suerte!

a2gm dijo...

jajajaja no crei que la caca pudiese ser una fuente de inspiración para un cuento tan tierno.

Anónimo dijo...

jajajaja, lo lei tan deprisa que me hice caca de la risa, jajajaj